5 febrero, 2014 · de jokerphd

Ignacio de Loyola, nació en 1491, en el castillo de Loyolas, en el País Vasco, España. Siendo un sacerdote de Roma, en el año 1534 creó una organización satánica para controlar las mentes de los líderes Europeos por medio de hipnosis, brujería, hechicería y control de la mente.
Loyola se comunicaba con el reino espiritual para revelación en cómo fomentar esta poderosa y malvada organización. Los espíritus realmente eran demonios controlados por ha-satán, iluminando su mente. Loyola fue arrestado a causa de sus extrañas actividades por los monjes Dominicos quienes estaban a cargo de la nefasta Inquisición Española. Fue liberado de sus inquisidores gracias a los poderes del mal que reinaban en él.

En 1539, Ignacio de Loyola fue ante el papa Pablo III y presentó un concepto para una nueva orden de sacerdotes, llamada la Sociedad de Jesús [sic] (los Jesuitas) cuyo propósito era el servir a “Su Santidad.” El papa compró la idea y la aprobó el 27 de Septiembre de 1540, Loyola se convirtió en el primer General Superior Jesuita. Y fue declarado intocable por el papa.
Por medio de meditación sistemática, oración, contemplación, visualización e iluminación Loyola caía en trance y éxtasis. El fue visto levitar del suelo, como muchos Jesuitas completamente bajo los poderes de satanás, incluyendo a Alberto Rivera, ex-sacerdote Jesuita, quien nos cita esto y de quien hablaré más adelante. Loyola utilizaba la filosofía, metafísica, lógica, psicoanálisis, psicología, hipnosis, telepatía, parapsicología (hechicería científica), psiquiatría, psicoterapia; éstas que ahora son llamadas ciencias de la conducta.
Una vez Ignacio de Loyola vino bajo el poder del Vaticano, él puso su organización ocultista, ‘Los Illuminati’ bajo la cobertura de la institución Católica Romana. Los Illuminati secretamente se convirtieron en la rama más importante de la orden de los Jesuitas. Loyola sabía que eventualmente los Jesuitas Illuminati serían capaces de controlar la economía del mundo, la banca internacional, fuerzas militares, todas las ramas de la hechicería y brujería, y las religiones del mundo poniendo a la humanidad de rodillas para servir al papa.
Templo Jesuita

“El Congreso de Viena fue una conspiración negra contra los Gobiernos Populares en la cual “las altas partes contratantes” anunciaron al cerrar la sesión que ellos habían formado ‘una alianza santa.’ Este fue el velo que ellos usaron de máscara para engañar a los pueblos. El negocio en particular del Congreso de Verona, fue la RATIFICACIÓN del Artículo Seis del Congreso de Viena, cual fue en breve, una promesa para pervertir o destruir Gobiernos Populares dondequiera que se encontraran, y reestablecer la monarquía donde había sido depuesta.
“Las altas partes contratantes” de este compacto, cuales fueron Rusia, Prusia (Alemania), Austria y el papa Pío VII, rey de los Estados Pontificios, acordaron un pacto secreto para hacerlo.” – Bruce McCarty. The Suppressed Truth About the Assasination of Abraham Lincoln (La Verdad Reprimida Acerca del asesinato de Abraham Lincoln), Arya Varta Publishing. 1924, P. 7
“Los soberanos de ‘La Alianza Santa’ habían aglutinado grandes ejércitos y pronto entraron en una promesa solemne para dedicarlos a la represión de todos los levantamientos de los pueblos a favor de gobiernos libres; y el papa Pío VII decidió dedicar a los Jesuitas, apoyados por su poder político, al logro de ese fin. El sabía lo fielmente que ellos se iban a aplicar a ese trabajo, y así los aconsejó, en su decreto de restauración, a estrictamente observar los ‘asesoramientos útiles y saludables consejos’ por los cuales Loyola había hecho absolución la piedra angular de la sociedad.” – R.W. Thompson, The Footprints of the Jesuits (Las Huellas de los Jesuitas), Hunt & Eaton, 1894, pág. 251.
La mayoría de las personas conocen muy poco acerca de los Jesuitas del papa. La razón para esto es que ellos son una sociedad muy secreta; piensan que los Jesuitas son nada más que otra orden religiosa. Para poder entender lo que la Orden de los Jesuitas o la Compañía de Jesús [sic] es, por favor considera esta cita:
A través de la historia del cristianismo, el protestantismo fue amenazado por formidables enemigos. Cuando pasaron los primeros triunfos de la Reforma, Roma convocó nuevas fuerzas, esperando realizar su destrucción. En este tiempo la Orden de los Jesuitas fue creada (en París el 15 Agosto, 1534), la más cruel, inescrupulosa y poderosa de todos los campeones del papismo. Cortados de lazos terrenales e intereses humanos, muertos a afirmación de afecto natural, razón y conciencia totalmente silenciados, ellos no conocían regla, ningunos lazos, sino aquellos de su orden, y ningún deber sino el de extender su poder.
El evangelio de Cristo [sic] había permitido a sus adherentes conocer el peligro y soportar sufrimiento, sin dejarse desanimar por el frío, hambre, duro trabajo, y pobreza; para levantar la bandera de su verdad en el rostro del potro de tortura, la mazmorra, y la estaca. Para combatir estas fuerzas, el Jesuitismo inspiró a sus seguidores con un fanatismo que los permitió soportar estos peligros, y oponer al poder de la verdad todas las armar de decepción. No había crimen demasiado grande para ellos cometer, ninguna decepción muy básica para ellos practicar, ningún disfraz muy difícil para ellos asumir. Juramentados a pobreza perpetua y humildad, era su meta estudiada obtener riqueza y poder, para ser leales a derrocar el Protestantismo, y el reestablecimiento de la supremacía papal.
Cuando se muestran como miembros de su orden, ellos usan un velo de santidad, visitando prisioneros y hospitales, ministrando a los enfermos y a los pobres, profesando haber renunciado al mundo, y llevando el sagrado nombre de Jesús [sic], quien iba por todos sitios haciendo el bien. Pero debajo de este inocente exterior los propósitos más criminales y mortales estaban a menudo ocultos. Es un principio fundamental de la orden que el fin justifica los medios. Por este código de conducta, la mentira, robo, perjurio, asesinato, no eran solamente perdonables sino encomiables, cuando ellos servían los intereses de la iglesia. Bajo varios disfraces los Jesuitas se abrían el camino hacia oficinas de estado, subiendo los peldaños hasta llegar a ser consejeros de reyes, y moldear las políticas de las naciones. Ellos se convertían en sirvientes para espiar a sus amos. Establecieron universidades para los hijos de príncipes y nobles; y colegios para la gente común; y los hijos de padres Protestantes era atraídos a la observancia de ritos papistas. Toda la pompa y despliegue de gala exterior de la adoración papista era traído para confundir la mente y deslumbrar y cautivar la imaginación, y así la libertad por la cual los padres habían sangrado y duramente trabajado era traicionada por los hijos. Los Jesuitas rápidamente se difundieron por toda Europa, y donde quiera que fueran, allí seguía el renacimiento por el papismo. – E.G. White, The Great Controversy (La gran Controversia), págs. 234, 235 Pacific Press Assn., 1911.



















