Saturday, April 25, 2015

Los jesuítas en el deshielo, la trama detrás de la visita del Papa a Cuba





INTERNACIONAL





El Papa Francisco EFE


RUI FERREIRA Miami

Actualizado: 22/04/2015 22:34 horas


En septiembre el papa Francisco, jesuita y argentino, visitará Cuba en un viaje con un significado más político que ecuménico. Al contrario de sus dos antecesores, el pontífice llegará a la isla comunista tras haber desempeñado un papel clave en el deshielo entre Cuba y Estados Unidos y estrechará la mano de Raúl Castro, el mandatario comunista que se formó en esa orden religiosa.

Juan Pablo II en 1998 y Benedicto XVI en 2012 estuvieron en Cuba para consolidar los lazos del Vaticano con el Gobierno y a la vez instar a los cubanos a tener fe en el futuro. Pero Francisco es el único de los tres que se presenta ante los cubanos como el artífice de una gestión que tendrá un profundo impacto en su futuro, ya que la apertura de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos y el desmantelamiento parcial del embargo económico cambiarán para siempre la sociedad cubana.

Hace un par de semanas, la Santa Sede había anunciado el viaje de Francisco a Estados Unidos y un encuentro con el presidente Barack Obama el 23 de septiembre. Pero Cuba no había sido mencionada como parte de la gira papal. Hasta este miércoles, cuando el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, emitió un comunicado en el que se mostraba en posición de "confirmar que el Santo padre, habiendo recibido y aceptado la invitación por parte de las autoridades civiles y de los obispos de Cuba, ha decidido efectuar una etapa en dicha isla antes de llegar a Estados Unidos con motivo del viaje anunciado hace tiempo".

Las dos partes se encuentran ahora negociando los detalles del viaje. No hay una fecha exacta ni se sabe cuántos días el Papa permanecerá en la isla ni si habrá misas populares con su presencia, como sucedió con sus antecesores. "Lo que no hay duda es de que el Papa ha preferido un corto viaje incluido en su gira por Estados Unidos. Es una forma de mantener a los dos pueblos bajo su manto protector", cuenta a ELMUNDO el laico cubanoamericano Ernesto Álvarez.

El 17 de diciembre, los dos países anunciaron simultáneamente el deshielo de sus relaciones, tras más de cinco décadas de antagonismo, al concluir año y medio de negociaciones secretas en Canadá y el Vaticano. El Papa Francisco se involucró en el asunto a petición del senador demócrata Patrick Leahy, cumpliendo una sugerencia de Obama cuando las negociaciones parecieron congelarse en febrero del 2014. La Habana rehusaba liberar al contratista Alan Gross, que el mandatario pretendía traer de vuelta a EEUU tras cinco años de cárcel en la isla. "La idea del presidente fue aportar al proceso la influencia moral de la Iglesia y el hecho de que Francisco es el primer Papa latinoamericano", ha revelado una fuente que participó en las negociaciones.

Lehahy contactó a dos obispos católicos a quienes transmitió el interés de la Casa Blanca. En marzo, el Papa escribió sendas cartas personales a Obama y al presidente cubano Raúl Castro ofreciendo sus oficios y abogando por la liberación de Gross y la devolución a Cuba de tres espías cubanos entonces presos en Estados Unidos desde 1998.

En octubre, los detalles finales del acuerdo fueron precisados en Roma, primero en reuniones separadas y, posteriormente, las dos delegaciones en conjunto con diplomáticos del Vaticano. "La postura de Su Santidad fue de que la diferencia se resolviera en términos humanitarios pero respetando las posturas políticas de los dos Gobiernos. Lo aceptaron casi de inmediato", ha agregado la fuente.

Las claves de un viaje simbólico

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Ahora, en septiembre, Francisco visitará los dos países pero para los cubanos es mucho más importante. "De todos modos, independientemente de cómo se pueda ver esto en las instancias gubernamentales, la percepción del pueblo va a ser de que la iglesia le ha resuelto un problema serio de sus vidas", ha dicho a ELMUNDO.es telefónicamente una fuente eclesiástica habanera que pidió no ser identificada porque la curia local todavía no se ha pronunciado sobre la visita.

Pero este arreglo con participación papal también ha sido posible por un detalle: el hecho de que Raúl Castro, un antiguo estudiante jesuita, se encuentra al frente de los destinos del país. En mayo del 2010, la Iglesia local comenzó a asumir un papel más preponderante en la demanda de derechos públicos. Esto condujo a una inédita reunión de Castro con el cardenal cubano Jaime Ortega y Alamino y el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos, Dionisio García Ibáñez que logró, entre otros aspectos, el permiso concedido a las 'Damas de Blanco' para que realizaran sus, ahora habituales, desfiles dominicales por las calles habaneras.

Los dos prelados lograron también la liberación de un grupo de ex presos políticos y la curia no ocultó en ese entonces, en discretísimas declaraciones, que Castro fue sumamente receptivo a sus reclamos. "El ambiente entre la iglesia y el Gobierno cambió totalmente en Cuba con la ascensión de Raúl Castro al poder. De eso no hay duda", ha aseverado el laico Ernesto Álvarez.

"Raúl es mucho más reflexivo y práctico que su hermano (el ex presidente Fidel Castro). Escucha argumentos y razones, es menos emocional y más práctico que Fidel", ha enfatizado la fuente.

En septiembre, Francisco será recibido en La Habana con honores de jefe de Estado. Pero no será una visita como la de sus antecesores. Será una conversación entre amigos. Francisco es jesuita y en la adolescencia los hermanos Fidel y Raúl Castro estudiaron en el jesuita Colegio de Belén, de Santiago de Cuba. Décadas más tarde, en una memorable entrevista con el teólogo brasileño Frei Betto, Fidel Castro diría que los jesuitas le inculcaron un fuerte sentido de disciplina. Mencionó en particular al fallecido sacerdote jesuita Armando Llorente, de quien dijo que tuvo una fuerte influencia en su educación.

"Creo que Raúl atendió el pedido de Francisco por su pasado jesuita. Y Francisco debe haber sabido tocar esa fibra. Aquí nada es casual", apunta Álvarez. "Absolutamente, nada".

Lo más probable es que el Papa se abstenga de declaraciones políticas de gran profundidad, pero lo cierto es que la petición que Juan Pablo II hiciera en la Plaza de la Revolución, de "que Cuba se abra al mundo" solo ha sido lograda con su sucesor, el primer papa jesuita de la historia. Como los profesores de Raúl y Fidel Castro.

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