Thursday, November 3, 2011

Los jesuitas ante la crisis


06:30



NORBERTO ALCOVER Entre los segmentos evangelizadores con que cuenta la Compañía de Jesús en España, destaca el destinado a la Acción Social, que acoge a unas veinte instituciones de muy diferente cariz, llevadas adelante por miembros jesuitas y también por laicos copartícipes de responsabilidades, incluso a nivel directivo. Para que el lector se haga una somera idea de tales instituciones, me limito a sugerir estas tres: Centro de Estudios Cristianisme i Justicia (www.cristianismeijusticia.net),
Fundación Entreculturas ( www.entreculturas.org) y Centro de Estudios para la Integración Social y Formación de Inmigrantes -CeiMigra- (www.ceimigra.net). Las tres, junto a tantas otras, siempre destacan por ser capaces de conjugar una dimensión teórica del mundo de la pobreza en general y de la migración en particular, a la vez que desarrollan algún tipo de actividad de apoyo a necesidades en España y en el extranjero. Pero todas en conjunto, tienen la finalidad de salir al paso de las dificultades económicas, sociales, injustas y hasta religiosas, de los más pobres y marginados de nuestra sociedad, tantas veces en situación límite ante los problemas inevitables de la vida individual y familiar.
Hace pocos días, el conjunto de instituciones del apostolado social jesuita, ha lanzado un documento destinado a proponer Reflexiones y propuestas del apostolado social de la Compañía de Jesús ante las elecciones generales del 20-N. Se trata de una serie de análisis de situación, pero sobre todo de la propuesta de postulados que los grupos políticos y cada ciudadano en privado pueden tener en cuenta, a la hora de montar su plan de campaña electoral o bien de llevar a cabo su voto.
Está claro que el documento se posiciona con radicalidad desde un punto de vista que encuentra su origen en la encíclica Caritas in Veritare, de Benedicto XVI, que en su momento mereció la crítica impiadosa de tantos que, sin más, nunca la leyeron. Pero en sus páginas, además de recurrir a la Doctrina Social eclesial, se ejerce una crítica demoledora de la situación actual, del poder de los capitales y mercados, y sobre todo del Fondo Monetario Internacional que tantos desmanes han provocado y sigue provocando. La propuesta más llamativa es la creación de un Gobierno Mundial en materia económica, que arbitrara el universo de los movimientos del dinero y determinara las tasas oportunas sobre el movimiento de capitales y alternativas de los mercados. En beneficio de que este dinero así recaudado fuera a parar a urgencias de los menos poderosos para que recibieran realmente el apoyo fraternal de la ciudadanía.
Por ejemplo y para quien desee contar con el documento en su totalidad, pueden acceder a la web de la Fundación Entreculturas donde lo encontrará sin dificultad alguna. Y estará en posesión de un material excelente para la propia reflexión, la orientación de sus intervenciones políticas en esta materia, y hasta la posible incorporación de determinados elementos documentales a proyectos mucho más programáticos de cara a campañas electorales. Con la seguridad de que en manera alguna estamos ante un texto partidista y en exceso moralizante, puesto que lo pretendido es aportar un material de reflexión para abrir caminos a una toma de postura intelectual y ética objetivas y valiosas, está claro que desde una perspectiva evangélica que contempla los bienes de este mundo desde la obligación de la justicia distributiva y la relación de los ciudadanos como fruto de una inevitable fraternidad. Uno, tras leer el documento en cuestión, tiene la percepción de que está elaborado desde la óptica certera de los derechos humanos más elementales y en este sentido sus propuestas chirrían en una sociedad como la nuestra, tan agresiva e inmisericorde.

Ahora bien, si algún lector desea aumentar sus referentes documentales le sugiero que busque en Internet las declaraciones del Cardenal Turkson, Presidente del Pontifico Consejo Justicia y Paz y podrá leer aseveraciones como ésta: "La Santa Sede asegura que el liberalismo económico sin reglas y controles es una de las causas de la actual crisis económica, y ha denunciado la existencia de mercado financieros fundamentalmente especulativos, dañinos para la economía real, especialmente para los países débiles". Nada de andarse por las ramas y sí una llamada a las conciencias católicas y no católicas para que se medite muy de veras a la hora de apoyar alguna cosmovisión dineraria en concreto.
Se acerca el 20-N y con tal fecha también se acerca nuestro derecho y obligación de votar para participar en nuestro futuro. Dejarse llevar por aprioris implacables solamente conducirá a repetir equivocaciones ya repetidas. Bueno será echar mano de los documentos citados, en los que políticos, economistas, sociólogos y teólogos, se han puesto de acuerdo para proporcionarnos pistas de aterrizaje a la hora de colocar nuestra papeleta en la urna correspondiente. Como jesuita, agradezco a mis compañeros dedicados a la Acción Social el material que han puesto en nuestras manos, arriesgando todo lo necesario. Esto significa estar en la frontera, según nos dijera el actual pontífice.


Fuente


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