Sunday, October 4, 2020

Efemérides: el reconocimiento papal a la orden de los jesuitas



EFEMERIDES

27 SEPTIEMBRE, 2020 5:11


Nicolás de Bobadilla

Por Fernando Del Corro



El 27 de septiembre de 1540, hacen hoy 480 años, el entonces papa Pablo III, nacido como Alessandro Farnese, el pontífice número 220 de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, decidió, bula mediante, el reconocimiento oficial de la Sociedad de Jesús, una orden religiosa masculina que había sido fundada en París y era más conocida como Compañía de Jesús. La denominación de jesuitas para sus miembros surgió desde lo que actualmente es Alemania, generalizándose luego al resto del mundo.

En la actualidad el argentino Jorge Mario Bergoglio, Francisco I, el papa número 266, es el primero de esa orden que llegó a la máxima jerarquía católica y como tal ha demostrado asumir la postura de aquellos creadores de la misma en 1534 como el vasco Ignacio de Loyola; el francés Pedro Fabro; los españoles Francisco Javier, Diego Lainez, Alfonso Salmerón y Alfonso Nicolás Pérez, más conocido como Nicolás de Bobadilla; y el portugués Simáo Rodrigues, popularizado como Simón Rodríguez. Postura que tiene que ver con la armonización de la vida espiritual con la cotidiana.

“Ad Maiorem Dei Gloriam”, en latín “A la mayor gloria de Dios”, es el lema de la Compañía cuya sigla, difundida por el ahora San Ignacio de Loyola en su sello personal como “IHS”, corresponde a las iniciales de “Iesus Hominum Salvator”, o sea “Jesús el Salvador de los hombres”.
En estos casi cinco siglos de existencia la orden de los jesuitas ha puesto gran parte de su accionar en la educación desde los jardines de infantes a las universidades. Algo que tiene como razón de ser la difusión del cristianismo a través de la teología haciendo centro en el reconocimiento de la creación divina a través de la labor en pro del bienestar humano por medio de la propia Iglesia y de su conducción a través de los sucesivos papas.

San Ignacio de Loyola fue su primer líder bajo el título de “padre general”, de carácter vitalicio, y, a su muerte en 1556, fue sucedido por Diego Laínez. El organismo supremo de la orden es su Congregación General. En la actualidad es la orden católica más importante numéricamente ya que, según datos de 2016, cuenta con 1509 parroquias a nivel mundial, y en 2017agrupaba 11.583 sacerdotes y sumaba un total de 16.086 miembros. En 1965 llegaron a ser alrededor de 36.000.

El proceso de formación de los sacerdotes jesuitas comienza con un noviciado de dos años de duración y prosigue con estudios en diversas áreas humanísticas, además de la teología. La formación también incluye la práctica escolar de docencia, la labor social parroquial y hasta su colaboración en medios de comunicación y actividades relacionadas con los afectos sociales. También estudian idiomas y las bases de otras religiones y bajo tres votos normativos profesan la obediencia, la pobreza y la castidad. Según señala la fórmula institucional validada por el papa Julio III en 1550 su tarea es “Militar para Dios bajo la bandera de la cruz y servir solo al Señor y a la Iglesia, su Esposa, bajo el Romano Pontífice, Vicario de Cristo en la tierra”.

El Congreso General es una suerte de equivalente al Concilio ya que mientras éste es convocado para grandes ocasiones como la elección de un nuevo papa aquél también solo se reúne para cuestiones de gran importancia o para la elección del nuevo “prepósito general” que es de carácter vitalicio. Hasta la transitoria supresión de la orden en 1773 ninguno había renunciado. El primero en hacerlo, en 1983, fue el español Pedro Arrupe debido a graves problemas de salud y para ello debió contar con la autorización del Congreso General el que, en 1995, mediante las “Normas Complementarias” permitió las dimisiones a las que se acogieron el neerlandés Peter Hans Kolvenbach en 2008 y el español Adolfo Nicolás Pachón en 2016. El actual es el venezolano Arturo Marcelino Sosa Abascal.

Entre sus figuras de trascendencia histórica se cuentan san Francisco de Javier, san Luis Gonzaga, Matteo Ricci, Francisco Suárez, Luis de Molina, san José de Anchieta, Juan de Mariana, san Roberto Belarmino, san Pedro Canisio, José de Acosta, Antonio Ruiz de Montoya, Atanasio Kircher, San Pedro Claver, Eusebio Kino, Francisco Javier Clavijero y san Alberto Hurtado.

A lo largo de los siglos tuvo conflictos con poderosos gobiernos europeos como con los de la reina Isabel I de Inglaterra, de Luis XIV de Francia, los regalistas españoles que llegaron a expulsarlos de sus territorios, la Alemania conducida por Otto Eduard Leopold von Bismarck de la que también fueron expulsados, con los gobiernos comunistas de China y Europa Oriental y hasta con algunos liberales de América y Europa. También tuvo una dura posición como parte de la Contrarreforma, a partir del Concilio de Trento, enfrentando la Reforma Protestante.

A lo largo de los siglos sufrieron también expulsiones de diferentes países como Portugal, Francia, España e Italia, entre otros. En 1773 el papa Clemente XVI disolvió la orden la que se mantuvo en Inglaterra, Polonia, Prusia y Rusia hasta que fue nuevamente habilitada cuarenta años más tarde por el papa Pio VIII en tiempos en que sus miembros participaban, como se señalara, del proceso independentista en Hispanoamérica.

Su labor misionera se desarrolló fundamentalmente en China, India y Japón en el continente asiático; en las reducciones en la Argentina, Bolivia, el Paraguay y el Perú en Suramérica; y en América del Norte en el Canadá y los actuales Estados Unidos de América. En el caso particular de la Argentina uno de sus notables pensadores, que fuera rector de la Universidad de Córdoba, Miguel Calixto Del Corro, fue un hombre clave en la Independencia Nacional a la que propugnara ya desde 1809 y fue partícipe de los congresos del artiguista Arroyo de la China y de San Miguel de Tucumán.

Esa lucha independentista puede verse en el filme británico “La misión”, de 1986, dirigido por Roland Joffé, con la participación de Robert De Niro, Jeremy Irons, Ray McAnally y Aldam Quinn en los roles principales. Película ganadora de varios premios internacionales que está basada en la vida del sacerdote peruano Antonio Ruiz de Montoya entre fines del Siglo XVI y mediados del XVII. En tiempos más recientes, en 1975, el papa Paulo VI se refirió a ellos de esta manera: “Donde quiera que en la Iglesia, incluso en los campos más difíciles o de primera línea, ha habido o hay confrontaciones: en los cruces de ideologías y en las trincheras sociales, entre las exigencias del hombre y mensaje cristiano allí han estado y están los jesuitas”.




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