Saturday, March 1, 2014

Hacia el mundo de los jesuitas


24/02/2014 00:01


Con el objetivo de cerrar la recorrida, iniciada en sucesivos viajes en bicicleta, por las estancias jesuíticas cordobesas galardonadas como Patrimonio de la Humanidad, un grupo de ciclistas visitaron los establecimientos en Jesús María y Colonia Caroya.



Patio interno con aljibe en el establecimiento de Jesús María.



Estancia Jesús María, segundo centro productivo de los jesuitas.

 

Jardín y tajamar de la estancia jesuítica Jesús María.


Por Gustavo Scarpetta*


Al plantear el viaje para conocer las estancias jesuíticas de Jesús María y Colonia Caroya y así completar el circuito por los establecimientos declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, el grupo decidió viajar hasta Ascochinga y desde allí desandar el camino. Las razones fueron que se trata de una ruta menos transitada aunque más extensa.

Ya instalados en Ascochinga, luego de 45 kilómetros de pedaleo, dos episodios nos retrotrajeron a la infancia. Uno fue encontrar una estación de servicio del ACA, que nos recordó a otras similares que abundaban en ese entonces en distintos puntos del país, cuando en tren de vacaciones viajamos con la familia hacia la costa atlántica, al sur o a Mendoza.

El lugar se encuentra muy bien cuidado y en el interior, de manera sorpresiva y grata nos deleitamos con un café con leche en aquellos tazones grandes que usaban los abuelos.

Tras ese halo de nostalgia continuamos la travesía por un camino de asfalto que se dirige a la estancia Jesús María de la cual nos separaban una decena de kilómetros.

Bellos parajes con buenas arboledas preceden el ingreso a la ciudad de Jesús María y un cartel que anuncia el Camino Real indica la ruta a la estancia.

Jesús María es una ciudad de 30 mil habitantes, con una fuerte actividad agroindustrial y comercial que comenzó su desarrollo a partir del trazado de las líneas del ferrocarril del Norte a fines del siglo 19, cuando se lotearon los terrenos colindantes a la estación de trenes.

Sin embargo, sus orígenes se remontan a la estancia Jesús María, sede del Museo Jesuítico Nacional, segundo centro productivo organizado por la Compañía de Jesús en Córdoba en los siglos XVII y XVIII.

Dedicada a la actividad agrícola ganadera, se destacó por sus viñedos y los exquisitos vinos producidos en su bodega. Fue en esta estancia donde se elaboró el famoso “Lagrimilla de Oro”, primer vino americano servido en la mesa del rey de España.

Al ingresar al establecimiento, entre una generosa arboleda que invita al descanso, hay un tajamar. La mansa postal invita a disfrutar de la naturaleza y así lo hacen muchos visitantes. Tanto es así que en ocasión de nuestra visita, una quinceañera se sometía a la tradicional producción fotográfica con un grupo de amigas.

Lo que hay que saber

Alternativas para llegar:

Opción 1. Directo desde Córdoba a Jesús María: 50 kilómetros. Es una ruta muy transitada.

Opción 2. Desde Córdoba a Ascochinga (60 kilómetros) y desde allí tomar el camino a Jesús María que pasa por estancia La Paz (12 kilómetros).

Estancias:

Jesús María. Horario de atención: de martes a viernes de 8 a 19. Sábados, domingos y feriados de 10 a 12 y de 15 a 19. Entrada: $ 15.

Caroya. Horario: de martes a viernes de 9 a 19; sábados y domingos de 9 a 12 y de 17 a 20. Entrada: $ 15.

*Especial


Fuente
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