“Hemos triunfado e infiltrado todas estas organizaciones y más. Gracias a nuestros agentes secretos, hemos entrado silenciosamente en la televisión cristiana y publicaciones, y nos han recibido como maestros, pastores y evangelistas. Estamos enfatizando sólo que el amor nos junte [sic.] a todos nosotros. Esto es nuestra revivencia [sic.]. Nuestra obra grande es la tercera fuerza que es el movimiento carismático. Este es el puente a Roma. Los protestantes nos han aceptado con brazos abiertos...El primer grupo protestante que aceptó fueron los Adventistas1 y el evangelio completo de los hombres de negocio. Después los Bautistas, Metodistas, Presbiterianos, Luteranos, etc., hasta que todos estaban infiltrados, incluyendo los Mormones y los Testigos de Jehová, y muchos otros. Todos los seminarios, universidades, y colegios avanzados siguieron. Los jesuítas dirigieron a la acción de la juventud católica, la legión de María y los caballeros de Colón para que los lleven a cabo. Ahora estos grupos se callan en contra de Roma o claman que el sistema romano es una iglesia creyente.” (Alberto, p. 28).
En 1975 el Dr. Rivera indicó que esta obra de infiltración en todos los ámbitos (sociales, políticos, económicos y religiosos) estaba casi concluída:
“Los protestantes debían conquistarse y usarse para el beneficio de los papas. Esta fue la propuesta personal que Ignacio de Loyola le hizo al Papa Pablo III, entre otras. Los jesuítas comenzaron de inmediato a obrar secretamente infiltrando TODOS los grupos protestantes, incluyendo a sus familias, lugares de trabajo, hospitales, escuelas, colegios, etc. Actualmente, los jesuítas casi han completado esa misión. De acuerdo a la Biblia, el poder de la iglesia local es puesto en las manos del Buen Pastor. Pero los astutos jesuítas han logrado a través del tiempo quitarle de las manos el poder de la sede denominacional y han empujado a casi todas las denominaciones protestantes en los brazos del Vaticano. Esto era exactamente lo que Ignacio de Loyola estableció para que se cumpliera: una iglesia universal y el final del protestantismo” (Alberto Rivera, citado por Paris, The Secret History of the Jesuits, pp. 5,6, mayúsculas en original).
¿Cuándo concluyó finalmente la sumisión del protestantismo al catolicismo romano por medio del movimiento ecuménico? “El Dr. Rivera explica que estando bajo el juramento de los jesuítas, se le dijo que un signo secreto sería dado a los jesuítas cuando el movimiento ecuménico hubiera acabado con el protestantismo, en preparación para la firma de un concordato entre el Vaticano y los Estados Unidos. La señal sería que un presidente se juramentaría de cara a un obelisco. Por primera vez en la historia de los Estados Unidos, la ceremonia de juramentación fue
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trasladada al costado oeste del Capitolio, y el presidente Reagan juró de cara al monumento de Wasington.” (Newsweek, 26 de enero de 1981, p.32, citado por Chick, Los Padrinos, p. 26). Luego de esta señal, los jesuítas esperaban la firma de un concordato entre el Vaticano y los EE. UU.
Ronald Reagan, un masón y promotor del nuevo orden mundial, fue el presidente durante los años 1980-88. Reagan mantuvo una alianza secreta con el papa Juan Pablo II, donde ambos emplearon millones de dólares para derrumbar el comunismo. Desde entonces, el papa ha visitado los los EE. UU. en seis ocasiones, algo nunca visto en la historia.
La Ecumenicidad Religiosa para el Nuevo Orden Mundial
Sección IX. LOS JESUITAS, LOS ILLUMINATI, LOS MASONES Y LA NUEVA ERA
Fuente http://www.loud-cry.com/rd/ECUMENI.pdf
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