Sunday, June 7, 2026

Los esclavos de los jesuitas en Nueva España




OBRA DE THIERRY FRERES, ESCLAVOS TRABAJANDO EN UN PEQUEÑO MOLINO DE CAÑA DE AZÚCAR, CA. 1800, GRABADO. BIBLIOTECA NACIONAL DE FRANCIA


Los esclavos de los jesuitas en Nueva España


La vida de la población negra cautiva de la Compañía de Jesús en la Colonia
Julieta Pineda Alillo


Entre los principales dueños de esclavos negros en Nueva España figuró la Iglesia católica; tanto el clero secular como el regular los utilizaron en sus conventos, colegios, iglesias, capillas y haciendas. Pero fue la Compañía de Jesús, orden religiosa fundada por Ignacio de Loyola en 1534 y aprobada por el papa Paulo III en 1540, la más importante institución religiosa que poseyó esta mano de obra africana en Nueva España y en otros territorios de los actuales países de Perú, Paraguay, Chile, Argentina, Colombia, Ecuador y Brasil, donde también tuvieron presencia.

Hasta 1767, cuando se les expulsó de los dominios españoles, los jesuitas fueron de los que mayor cantidad de esclavos tuvieron en la América hispana, a quienes emplearon en sus diferentes instituciones y haciendas, de donde obtenían recursos para lograr sus objetivos misionales y educacionales.

Esclavos africanos en América

Durante todo el periodo colonial hubo en las llamadas Indias Occidentales (América) personas africanas y descendientes de ellas en condición de esclavitud. En el caso mexicano, esto se mantuvo hasta años después de la Independencia, pues aunque en 1810 los insurgentes decretaron su abolición, esta no se pudo cumplir en medio de la guerra. Los primeros cautivos se introdujeron a Nueva España desde la etapa de conquista, aunque se trató de un número reducido y generalmente de esclavos ladinos, es decir, africanos ya asimilados a la cultura española. A causa de la demanda de fuerza de trabajo por parte de los colonizadores que se fueron instalando en estos territorios, a la disminución de la población nativa y a la situación del comercio negrero, se trasladaron cada vez más esclavos. Aquí los africanos, a diferencia de lo que pasó en las colonias norteamericanas y en el Caribe, se comenzaron a mezclar de forma importante con indios y españoles, y el número de esclavos mulatos, morenos o prietos fue en aumento, así como el de la población libre con este origen.

Nueva España (México) fue una de las colonias hispánicas a las que llegaron más esclavos negros, como por lo general se nombraba a esta población en los primeros años de colonización. El historiador estadounidense Colin Palmer menciona que de 1521 a 1639, del total de esclavos importados a las Indias Españolas, un cincuenta por ciento tuvo como destino el virreinato novohispano. Se ha calculado que hasta 1645 en el territorio había 150 000 africanos aproximadamente, tanto introducidos de manera legal como por contrabando.

Los cautivos se emplearon en la minería, en ingenios azucareros y haciendas agroganaderas. Aunque también los encontramos en los centros urbanos, los obrajes, gremios y en el servicio doméstico, contribuyendo al desarrollo económico y social de la colonia.