Saturday, July 31, 2010

ROMA USARÁ A LAS IGLESIAS PARA QUITARNOS NUESTRA LIBERTAD




ROMA USARÁ A LAS IGLESIAS PARA QUITARNOS NUESTRA LIBERTAD

La inspiración declara que los eventos que preceden a la segunda venida de Cristo serán más misteriosos que la misma venida en sí. Sobrevivirán solamente los que hayan llegado a ser participes de la naturaleza divina. (Véase 1888 Materials, 332).

Solamente los que obedecen la ley divina podrán reconocer la voz de Dios y discernir correctamente la verdad. (Véase Patriarcas y profetas, p. 83).

Un conflicto desconcertante y descomunal lucha por las almas de los hombres: el Papa con su nuevo orden mundial jerárquico, carismático y ecuménico trata de infiltrar, debilitar y poner de lado la advertencia ‘temed a Dios’ de la escritura y el panorama eterno del mensaje de los tres ángeles sin disparar un solo tiro.

El propósito de Roma es subyugar bajo su poder a todo el mundo y a cada individuo. Ésta es su estrategia. Ella intenta controlar a todos los seres humanos, sus pensamientos y sus acciones.
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Tiene a su disposición los más experimentados expertos en intriga, fraude e inteligencia para lograr sus propósitos. Tiene el registro de cerca de 1500 años de lo que ha dado resultado o no.

“El antiguo senado romano mismo no pudo tramar para dominar al mundo con mayor certeza de éxito (que los jesuitas)” (Malachi Martín, The Jesuits [Los jesuitas], p. 27).

América necesita comprender cuál es el propósito que gira en torno a la constitución. “El Papa Pío IX, en su encíclica del 15 de agosto de 1854, dice: ‘Las doctrinas o extravagancias absurdas y erróneas en favor de la libertad de conciencia, son unos de los errores más pestilentes: una de las pestes más temibles en un estado’. El mismo Papa, en su encíclica del 8 de diciembre de 1864, anatematizó ‘a los que sostienen la libertad de conciencia y de culto’ como también ‘a cuantos aseveran que la iglesia no puede emplear la fuerza’” (Josiah Strong, Our Country [Nuestro país], capítulo 5, párrafos 2 al 4. El conflicto de los siglos, p. 621).

El plan de Roma es destruir nuestra libertad resguardada por nuestra constitución y su declaración de derechos. Las mismas iglesias serán su instrumento.

“En nuestro país, que se jacta de la libertad, se acabará la libertad religiosa” (Maranatha, p. 191).
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No hay mejor manera de lograr sus designios que infiltrar a las iglesias para ponerlas en armonía con las creencias y propósitos de Roma, y luego usar estas iglesias protestantes infiltradas para dominar y controlar el gobierno. La orden jesuita fue creada para usar este enfoque y método en oposición a la reforma y lo han usado con éxito una y otra vez.

Una vez que ha subyugado a las iglesias y a través de éstas al gobierno de los Estados Unidos, la profecía declara en Apocalipsis 13 que ésta usará las fuerzas poderosas de los Estados Unidos para subyugar al mundo entero.

Apocalipsis también declara que ella será sumamente próspera en sus esfuerzos, y tendrá éxito en persuadir a todos los habitantes de la tierra cuyos nombres no están escritos en el Libro de la Vida del Cordero. Apocalipsis 13:8.

Las iglesias protestantes han revertido su acariciada postura hacia Roma durante los siglos XVI al XIX. En las dos últimas décadas hemos visto el desarrollo de una alianza fenomenal.

Las iglesias fundamentalistas y carismáticas ya demuestran claramente que han sido infiltradas por su creencia dispensacionalista, una estratagema de interpretación profética desarrollada por el jesuita Francisco Ribera, en su oposición a la reforma para destruir el protestantismo.

Una segunda característica importante de su condición es la armonía con Roma de causa común en asuntos político religiosos. La alianza fundamentalista carismática con el catolicismo romano y la Casa Blanca está bien documentada por el conocido autor Lawrence Lader en La Política, el Poder, y la Iglesia.

El movimiento carismático (espiritismo bajo un disfraz cristiano), saltó todas las fronteras y ha unificado a todas las iglesias. Roma, el protestantismo apóstata y el espiritismo se han unido a través del vínculo del movimiento carismático que otrora era una tendencia despreciada. En el movimiento carismático, el catolicismo romano ha encontrado un instrumento por excelencia para atraer a sí mismo a todas las iglesias..


Lea el libro completo aqui: http://galeon.com/lluviatardia/jesuitas.pdf.
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Sunday, July 25, 2010

Sun Tzu - El Arte de la Guerra - Introducción


"En esencia, el Arte de la Guerra es el Arte de la Vida"



Sun Tzu fué un general chino que vivió alrededor del siglo V antes de Cristo. La colección de ensayos sobre el arte de la guerra atribuida a Sun Tzu es el tratado sobre dicho tema más antiguo que se conoce. A pesar de su antiguedad, esta obra domina sobre cualquier otra sobre el tema.

La obra de Sun Tzu llegó por primera vez a Europa en el periodo anterior a la Revolución Francesa, en forma de una breve traducción realizada por el sacerdote jesuita J. J. M. Amiot. En las diversas traducciones que se han hecho desde entonces, se nombra ocasionalmente al autor como Sun Wu o Sun Tzi.

El núcleo de la filosofía de Sun Tzu sobre la guerra descansa en estos dos principios:

Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño.
El supremo Arte de la Guerra es someter al enemigo sin luchar.


Las ideas de Sun Tzu se extendieron por el resto de Asia hasta llegar a Japón. Los japoneses adoptaron rápidamente estas enseñanzas y, posiblemente, añadieron algunas de su propia cosecha. Hay constancia de que el principal libro japonés sobre el tema, "El libro de los Cinco Anillos", está influido por la filosofía de Sun Tzu, ya que su autor, Miyamoto Mushashi, estudió el tratado de "El Arte de la Guerra" durante su formación como Samurai.

Habitualmente se hace referencia a las culturas orientales como culturas de estrategia y no es pequeña la influencia de Sun Tzu en este desarrollo cultural. Hoy en día, la filosofía del arte de la guerra ha ido más allá de los límites estrictamente "militares", aplicandose a los negocios, los deportes, la diplomacia e incluso el comportamiento personal. Por ejemplo, muchas frases clave de los manuales modernos de gestión de empresas, son practicamente citas literales de la obra de Sun Tzu (cambiando, por ejemplo, ejercito por empresa, o armamento por recursos, sin ir más lejos). Las ideas siguen siendo completamente válidas a pesar de los 25 siglos transcurridos desde que se escribieron.

Una advertencia antes de comenzar: No es un libro "fácil". Conviene leerlo despacio meditando en el sentido de las ideas expresadas en las frases, no quedándose en la cita literal. Solo de esta forma se podrá sacar el máximo provecho a su estudio. Personalmente, lo considero una lectura imprescindible para la formación de un artista marcial.

Que lo disfruteis. .

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Saturday, July 17, 2010

Ecología, una contribución jesuita


Zambia, Canadá, Australia:

Ecología, una contribución jesuita

Tomado de: HEADLINES Noticias del Apostolado Social Jesuita... 2006/09

Las contribuciones que siguen se centran en tres diversas iniciativas relacionadas con la ecología llevadas en tres centros sociales de la Compañía en diversas regiones del mundo, y que sus respectivos colaboradores han contado a Headlines.

Kasisi Agricltural Training Centre (KATC), un centro de formación en agricultura de Zambia, sigue promoviendo la agricultura sostenible y ocupándose del medio-ambiente en sus diversas actividades para y con pequeños agricultores. Un proyecto KATC, que se ha desarrollado recientemente, es un buen ejemplo que ilustra el lazo estrecho entre justicia social y ecojusticia en agricultura sostenible. Por tres años KATC ha ayudado a los pequeños agricultores a cultivar algodón orgánicamente, y a buscar mercados para el producto. El algodón cultivado con métodos convencionales usa más pesticidas que cualquier otro producto, pesticidas que causan serios problemas de salud a los agricultores y desajustan el equilibrio natural en el medio ambiente. En KATC procuramos evitar las plagas de algodón plantando juntamente con el algodón otras plantas que repelan o atrapan a las plagas. Los agricultores que usan para el algodón el sistema orgánico pueden sacar más provecho que los que lo cultivan convencionalmente no solamente porque los compradores pagan más para el algodón orgánico, sino porque además el agricultor orgánico no tiene que comprar productos costosos (pesticidas o semillas fabricadas genéticamente).
Roland Lesseps SJ, rl@iconnect.zm

El Ecology Project del Centro Jesuita para Fe y Justicia Social se encuentra en una granja orgánica de 600 acres cerca de Guelph en Ontario meridional, Canadá. De nuestro personal forman parte Jim Profit SJ, Coordinador, Marianne Karsh, Coordinadora de Educación Medio-Ambiental y John McCarthy SJ, Investigador. Recibimos el apoyo de un asistente administrativo, que no trabaja a tiempo pleno, de un bibliotecario y de un asistente para el desarrollo. Los campos en los que nos centramos son Ejercicios Espirituales y espiritualidad ecológica, agricultura sostenible, educación medio-ambiental y cuestiones relativas a la seguridad en materia de alimentos, doctrina social de la Iglesia y ecología, conservación de la foresta tropical y cuestiones relacionadas con el cambio climático y con el agua. Nuestras principales actividades incluyen, entre otras, un retiro ecológico de ocho días basado en los Ejercicios Espirituales, otros retiros, hablar y escribir. Los proyectos principales incluyen la preparación de un libro sobre experiencias espirituales que la gente tiene de la tierra, un segundo libro sobre la doctrina social ecológica de la Iglesia Católica, uso y planificación de la foresta tropical y una serie de retiros eco-espirituales.
John McCarthy SJ, Johnmcsj@aol.com

El trabajo de Uniya, un centro social jesuita en Australia, se basa en los principios de la doctrina social de la Iglesia, siendo uno de sus principios básicos el "cuidado de la creación". Al reconocer la interdependencia de la vida humana con el mundo natural, parte de nuestra visión es cómo vivir en una nación sostenible. Sin negar la seriedad de otros problemas medio-ambientales, viendo el impacto serio y potencialmente catastrófico que el cambio climático tiene sobre las comunidades humanas, y sabiendo que los que más sufren por ello son los pobres, hace poco decidimos que uno de nuestros proyectos iba a ser el impacto social del cambio climático en Australia, Asia sur-oriental y Pacífico. Hasta ahora hemos escrito un breve artículo para Eureka Street (http://www.eurekastreet.com.au/article.aspx?aeid=1734) de iglesia). Esperamos tener un papel de liderazgo en un estudio sobre los impactos actuales del cambio climático en Asia sur-oriental y en el Pacífico en 2006, ya que los impactos se advierten no solamente a través de la creación de refugiados climáticos (debido a que se levanta el nivel del mar) en las naciones del Pacífico, sino que también en el impacto sobre comunidades que se dedican a la pesca y a la agricultura y en ciudades densamente pobladas. Este estudio debería por un lado aumentar la presión sobre los gobiernos de Australia y de Estados Unidos para que emprendan una acción positiva para reducir las emisiones de gas de efecto invernadero y para que investiguen mejores caminos para que las comunidades se adapten a los presentes y probablemente futuros cambios climáticos.
Mark Byrne, mark.byrne@uniya.org



Transv.4° No.42-00.Edificio J. Rafael Arboleda, S.J.Piso 8.
Tel: 3208320. Exts.4814, 4811, 4810, Fax. 2850359, 3208156, 2875699. e-mail: fear@javeriana.edu.co
Bogotá, D.C. Colombia.


Jesuitas por el Mundo


Servicio Electrónico de Información SJ
Vol. XIV, N. 13 21 junio 2010


De la Curia
"Tempo forte". El P. General, acompañado por el Consejo, se ha desplazado a las afueras de Roma desde el 6 hasta el 10 de junio. Han sido cuatro intensos días de consulta, oración y reflexión sobre diversos temas del Gobierno de la Compañía. El tema principal ha sido la relectura sintética de las cartas "ex-officio" del presente año. De ahí que la mayor parte del tiempo se haya dedicado a reflexionar sobre la colaboración con los laicos y la pastoral vocacional hoy en la Compañía. La formación en la espiritualidad ignaciana y la evaluación sobre el trabajo de la Consulta en el presente año han sido otros temas que han completado la intensa agenda. "El hecho de haber salido por una vez de la Curia como Consejo -comentó el P. Echarte, secretario de la Compañía- encontrándose en próximo contacto con la naturaleza, ha permitido que el encuentro fuera intenso, pero llevadero". Este "tempo forte" de junio ha respondido a lo que la tradición curial romana atribuye a estos días especiales de consulta: tiempo de oración, reflexión y discernimiento, como una ayuda particular al P. General en su gobierno.

Grupo de trabajo sobre la Ecología. Del 5 al 10 de julio se tendrá en la Curia General de Roma un primer encuentro del grupo de trabajo sobre ecología. (Véase el Boletín no. 7, del 12 de abril 2010). Los miembros del grupo trabajarán a tres niveles. En un primer momento llevarán a cabo un examen de las respuestas recibidas de toda la Compañía acerca de los problemas ecológicos y reflexionarán sobre los materiales publicados por la Compañía en los últimos diez años. En un segundo momento el grupo escuchará sobre este asunto a religiosos de diversas congregaciones y a un científico de fama mundial, Jacques Blamont. Finalmente llegarán al tercer nivel con el discernimiento acerca del futuro empeño de la Compañía en este campo y las recomendaciones prácticas que someterán al Padre General.

Nombramientos
El Padre General ha hecho los siguientes nombramientos:

- El Padre Francisco José Ruiz Pérez, Provincial de la Bética hasta el 13 de junio, Provincial de España en sustitución del P. Elías Royón. Tomará posesión de su cargo en el mes de setiembre. El Padre Ruiz Pérez nació en 1961, fue admitido en la Compañía de Jesús en 1981 y ordenado sacerdote en 1994.

- El Padre Jose Changanachery, Provincial de Gujarat (India). Nacido en 1938, fue admitido en la Compañía de Jesús en 1957 y ordenado sacerdote en 1971. Su último destino ha sido Instructor de la Tercera Probación en Goa. Anteriormente fue Provincial de Gujarat de 1984 a 1995.

De las Provincias
AMÉRICA LATINA: Mensaje de la asamblea de los Superiores

Al terminar la XX asamblea de superiores mayores de la Compañía de Jesús de América Latina, que tuvo lugar en Guatemala a finales de mayo, los participantes enviaron un mensaje "a nuestros hermanos jesuitas y con quienes colaboramos en el servicio apostólico de la misión". Después de recordar la finalidad de la asamblea, es decir "construir colectivamente nuestro Proyecto Apostólico Común", los superiores siguen así: "En un clima de oración, discernimiento y unión de ánimos hemos seleccionado seis prioridades para nuestro trabajo colectivo... Dichas prioridades tienen por finalidad establecer aquellas opciones que como colectivo latinoamericano queremos enfatizar y de este modo colaborar en el proceso de reflexión y planificación apostólica que tenemos en cada Provincia. Junto a este trabajo, y a modo de composición de lugar, hemos escuchado las tragedias humanas vividas en Haití y Chile... Pensando en las víctimas y el trabajo que la Compañía de Jesús puede desarrollar en esas circunstancias, se encargó a la presidencia de la CPAL (la Conferencia de Provinciales Jesuitas en América Latina) la elaboración de un protocolo para abordar situaciones de emergencia". Después de mencionar otros momentos y situaciones vividas en la asamblea, los provinciales concluyen: "Pedimos al buen Dios que nos ayude como cuerpo a llevar a nuestros hermanos, a través de las prioridades que hemos asumido, esta riqueza espiritual de la que somos herederos y a la vez anunciadores".

ASIA-PACÍFICO: Estrategias de comunicación

Con ocasión de un taller sobre comunicación creativa que, con la participación de varias naciones asiáticas, tuvo lugar en Manila, la Conferencia de Jesuitas de Asia-Pacífico (JCAP) ha puesto en marcha un plan de acción dirigido a unir resortes y capacidad administrativa con el fin de reforzar la calidad de la comunicación: "No somos una unidad repartida por diversas partes del mundo sino partes de un cuerpo internacional único, y por tanto debemos ser conscientes de esto para así enfrentarnos a los desafíos globales de hoy. La comunicación es la base que hace posible nuestra unión... De la relación con otros surgen nuevas ideas que podrían desarrollarse; nuestros servicios de medios de comunicación están empeñados en la producción de una vasta gama de productos que van desde videos hasta películas, desde periódicos impresos y digitales hasta webs", ha dicho el P. Mark Raper, Presidente de JCAP. Es importante estar presente en el mundo de los medios de comunicación porque hoy la gente se fija más en la presencia física que en el interior. En el curso del taller se discutió la importancia de la comunicación durante los años de formación con el fin de dotar a los jóvenes jesuitas con esta habilidad tan útil en el ámbito apostólico.

AUSTRIA: La noche de las iglesias abiertas

Por segunda vez en Austria y sexta en Viena, el 28 de mayo se ha tenido "la noche de las iglesias abiertas." Los jesuitas han participado con varias iniciativas. En Graz fueron los jesuitas de la Residencia John-Ogilvie los encargados de recibir a los visitantes, mientras que en la iglesia de la Compañía en Innsbruck se podía visitar la renovada cripta, escuchar música de saxofón, y participar en la Eucaristía. En Linz y Steyr la visita comprendía programas musicales "gospel" y piezas de Bach, Mozart y Händel. En Linz se pronunció una conferencia sobre Matteo Ricci y la inculturación, mientras que en Viena , además de una visita guiada a la iglesia (obra maestra de Andrea Pozzo) y una representación de la actividad misionera de San Pablo, dos jesuitas hablaron de las prioridades de la Compañía en la actualidad y describieron la vida de un jesuita en el día de hoy.

BURUNDI: Una clínica contra el SIDA

Service Yezu Mwiza (SYM), un programa jesuita para la cura del SIDA y la prevención del HIV en Burundi, ha inaugurado una pequeña clínica el 12 de junio. La clínica es un paso importante para el SYM que a inicio del año ha sido reconocido como centro para la distribución de terapia antiretroviral (ART). "Damos gracias a Dios por este éxito, que permite a los que servimos, muchos de los cuales extremamente pobres, de guardar el dinero que habrían pagado para llegar a otros centros médicos y hospitales de la ciudad", ha dicho el director de SYM, P. Désiré Yamuremye, S.J. "Considerada nuestra estrategia de llegar a las personas, en las parroquias y centros médicos cercanos, nuestros médicos y enfermeras podrán distribuir las terapias a los necesitados. Esta ha sido nuestra política y los beneficiarios están muy contentos". El objetivo es ofrecer una cura holística: médica, psicológica, nutricional y también micro-crédito para actividades que generan ingresos. Los niños benefician de apoyo educacional y de otro tipo. La apertura de la clínica ha sido posible gracias a la cooperación entre AJAN, la Región jesuita, el apostolado local jesuita del SIDA, y la generosidad de bienhechores de Canadá y Holanda.

COLOMBIA: Amenazas de muerte

El 3 de junio los PP. Peter Balleis, S.J., Director Mundial del SJR (Servicio Jesuita a Refugiados), Alfredo Infante, S.J., Director SJR Latinoamérica y el Caribe, y John Jairo Montoya, S.J., Director del SJR Colombia, emitieron un comunicado donde solicitan "al Estado colombiano pronta y cumplida justicia en el esclarecimiento de los hechos así como la protección de las organizaciones y personas que han sido amenazadas por parte del Comando Conjunto de Limpieza. En el comunicado se lee: "El día 26 de mayo de 2010 varias organizaciones de desplazados y defensoras de derechos humanos, entre ellas el Servicio Jesuita a Refugiados con sede en el Municipio de Barrancabermeja, Colombia, recibieron amenazas de muerte en correos electrónicos personales e institucionales... Finalmente, solicitamos al Estados colombiano pronta y cumplida justicia en el esclarecimiento de estos hechos así como la protección de las organizaciones y personas que han sido amenazadas". El comunicado concluye declarando que el SJR seguirá trabajando al lado de la población buscando caminos de paz y reconciliación a través del diálogo y el fomento del respeto a los derechos humanos. Un comunicado semejante ha sido difundido por el CINEP, Centro de Investigación y Educación Popular de Colombia.

ESTADOS UNIDOS: Los jesuitas a favor de los inmigrantes.

La Provincia de California ha hecho pública una declaración en la que, a diferencia de la nueva ley anti-inmigración aprobada en el Estado de Arizona (SB 1070), proclama su solidaridad con los inmigrantes. Véase: http://www.jesuitscalifornia.org/Document.Doc?id=436. Otra declaración que condena la ley ha sido publicada por el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) en América Septentrional y Central. Se puede leer la declaración, en español, en: http://www.sjweb.info/sjs/articles/documents.cfm?LangTop=3. Después de la aprobación de SB 1070, los estudiantes de un colegio jesuita en Arizona, Brophy College Prep, se han movilizado con gran entusiasmo. El departamento del colegio para la fe y la justicia ha organizado varias manifestaciones de estudiantes que se concentraron con cartelones delante de la sede del gobierno de Arizona, y se han unido a otros ciudadanos de Arizona que se oponen a la nueva ley.

EUROPA: Efectos de la detención en Centros para migrantes.

En 23 países de la Unión Europea se ha hecho una investigación para indagar los efectos que causa la detención en centros para migrantes, sobre todo en mujeres y niños. El estudio, patrocinado y promovido por el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), se presentó a Bruselas el 8 de junio, según informa la Agencia SIR, de la Conferencia Episcopal Italiana. "Vulnerabilidad durante la detención" es el título de la investigación que en 18 meses ha recogido los datos con respecto al impacto psicológico y sanitario que reciben los migrantes recluidos en los Centros que se encuentran esparcidos por toda la Unión Europea. El resultado de esta investigación, según JRS, demuestra que "mujeres jóvenes, niños y personas que llevan más de tres meses detenidas, sufren graves consecuencias de estrés, ansiedad, depresión, insomnio y pérdida de peso."

INDIA: Consulta sobre garantía alimenticia

Más de cien personas participaron en Delhi, en la sede del Instituto Social Indio (ISI), dirigido por jesuitas, en un encuentro sobre alimentación, y han solicitado del gobierno indio que haga todo lo posible por poner el alimento a disposición de todos "siempre y en todas las circunstancias." Los participantes se han declarado opuestos al uso abusivo de la tierra fértil y cultivable. También han pedido al gobierno que promueva el crecimiento del sector agrícola. "Todo el mundo tiene el derecho fundamental a estar libre del hambre y a recibir una cantidad adecuada de alimentos", afirma la declaración. El documento, hecho público al término de la consulta, ha definido la seguridad alimenticia "como la situación que prevalece cuando todos y siempre tienen acceso física, social y económicamente a una cantidad de alimentos que responde a una ración diaria, y también a la preferencia personal para llevar una vida sana y activa- El Padre M.K. George, Director del Instituto, espera que la consulta sea el trampolín para lanzar una campaña más eficaz.

INDONESIA: Amenazas al carácter nacional

El consumismo junto con el fanatismo religioso constituyen una doble amenaza al carácter nacional de Indonesia, ha dicho el Padre Franz Magnis-Suseno de la Driyarkara School of Philosophy de Jakarta hablando el 2 de junio a cerca de 80 participantes a un simposio organizado por Democratic National, una organización que promueve el desarrollo de una libertad integral en Indonesia. "Está creciendo un extremismo religioso de consecuencias insospechadas. Es una amenaza para la sociedad", ha dicho el P. Suseno al mismo tiempo que subrayaba que el carácter nacional indonesio necesita los valores básicos que están ya garantizados en el Pancasila ("los cinco principios") que forman parte de la Constitución de 1945: la fe en un único Dios, la existencia de una sociedad justa y civil, la unidad nacional, una democracia basada en el consenso y la justicia para todos. El pueblo indonesio tiene necesidad de apertura y tolerancia, continúa diciendo el P. Suseno: "estos valores existen en el país pero están amenazados por el fanatismo y por la estrechez de miras en círculos religiosos y étnicos. Tenemos que preservar nuestros valores básicos que son los que nos unen". Y ha exhortado a los indonesios a resistir las amenazas, y aprender la aceptación de las diferencias éticas y religiosas.

VATICANO: Reanudado el curso veraniego en la "Specola"

Con la participación de 27 estudiantes procedentes de 24 países, del 30 de mayo al 25 de junio se ha tenido el 12º curso de verano en el Observatorio Astronómico Vaticano (la Specola). Para los estudiantes es una ocasión que les permite profundizar en el estudio de uno de los temas más candentes de la moderna astrofísica y cosmología: la química del universo. El curso está estructurado, como en años anteriores, alrededor de clases teóricas y ejercicios prácticos, en los cuales los estudiantes se sienten como "creadores" de universos teóricos por medio de modelos evolutivos de la química del universo. Por parte de la "Specola", el objetivo de esta iniciativa bienal es ofrecer a un grupo de estudiantes aventajados que ha llegado al término de sus cursos universitarios, una ocasión privilegiada para avanzar en algunos sectores de sus estudios astronómicos al mismo tiempo que establecen contactos amistosos y profesionales con profesores y alumnos en un ambiente internacional. Merece la pena destacar que entre los criterios de selección de los candidatos, la Specola privilegia a los estudiantes que provienen de países emergentes y para no pocos de ellos ésta es una de las primeras oportunidades para participar en cursos internacionales. Los profesores de este año son antiguos alumnos de este curso veraniego de la Specola.

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Roma: nuevo sello. En ocasión del 4º centenario de su muerte, la Pontificia Universidad Gregoriana ha promovido en el Servicio Postal del Soberano Militar Orden de Malta la emisión de un sello conmemorativo de su ilustre antiguo alumno, Padre Matteo Ricci, S.J. El sello, emitido el 30 de abril 2010, con un valor nominal de €2.50 en una tirada de 12.000 ejemplares (cada hoja consta de 12 unidades) reproduce el clásico cuadro de Emmanuel Yu Wen-Hui, que se conserva en la iglesia del Gesù de Roma. El Soberano Militar Orden de Malta tiene el derecho internacional de emitir sellos que no tienen validez postal en la mayoría de los países.

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Nuevo en SJWEB
Un "podcast" con el Padre Paterne Mombe, jesuita del África Occidental recientemente nombrado coordinador de AJAN, la red africana de los jesuitas contra el SIDA con sede en Nairobi.


Servizio Elettronico d’Informazione SJ - Ufficio Stampa e Informazione
P. Giuseppe Bellucci SJ
Borgo S. Spirito 4 00193 Roma Italia
Tel: +39-06-6897-7289 infosj@sjcuria.org


NUEVA DIRECTORA DE SERVIVIENDA

El Consejo de Fundadores presidido por el Padre Provincial, en su sesión del día 10 de mayo de 2010, recibió el informe de labores de SERVIVIENDA del año 2009 presentado por el Director General.

Después de un juicioso análisis del presente y de la proyección futura de la Institución y de común acuerdo, decidió nombrar a la Doctora MARÍA MARGARITA RUIZ RODGERS como nueva Directora General de la Fundación, quien inició labores el 17 de junio del presente año.

El Consejo de Fundadores y la Junta Directiva dejaron constancia de la labor realizada por el Doctor JESÚS NAVAS, quien se retira a partir de la fecha.


CUMPLEAÑOS

Junio 20 P. César Augusto Casas (cesarcasas@sanbartolo.edu.co)
H. Anselmo Molano (7- 6 432323)
Junio 22 P. Gerardo Remolina (gremolin@javeriana.edu.co)
H. Antonio Araque (2- 2 286134)


¡Felicitaciones!

Fuente: http://www.jesuitas.org.co/documentos/NoticiasAldia/210610.html

Thursday, July 8, 2010

Organigrama de La Elite Mundial

GRUPO DE SOCIEDADES SECRETAS
Orden de los los Alumbrados de Espagna (1492)
Illuminati de Bavaria (Alemania) (fund. 1ro mayo, 1776)
Iluminados De Tanateros (1990)
Franco-Masonería: Rito Escocés/ Rito de York▼
Gran Logia Jacobita de Oriente (Francia)
Cráneos y Huesos (Skull and Bones “La Hermandad de la Muerte)”􀀱
Sociedad Real de Londres (Royal Society)
Gran Logia de Oriente (Benjamín Franklin)
Gran Logia Alpina
Gran Logia del Cairo
Masonería Irlandesa
Gran Logia Unidad de Inglaterra
Masonería Americana: Logia del Templo (Washington D.C.
Orden Templaria Militar de Oriente (Ordo Templi Orientis) /
Orden de los Asesinos (Afganistán)
Caliphate OTO
OTO de los Telecitas
OTO de los Tifonianos
Orden de Thule
Caballeros Templarios􀀿:
Caballeros de la Corte Real del Dragón (Transilvania)
Caballeros de Malta (Bush/ Blair)
Caballeros de Colón (Salinas)
Orden de la Cruz Roja (Red Cross Order)
La Orden Real de la Jarretera (Royal Order of the Garter)
Priorato de Sión (Da Vinci, Francis Bacon, Isaac Newton, Voltaire)
Orden de la Rosa Cruz Veritas (AMORCV)
Orden del Alba Dorada/Golden Dawn” (Alesteir Crowley)
Templo de Isis
Fraternitas Saturnae
Sociedad Teosófica (Secta Masónica)
Antroposofía
Scientología (Ron Hubbard: Dianética)
Conferencias Bilderberg (Kissinger, Rockefeller etc.)
SOCIEDADES TERRORISTAS
KKK: Klu Flux Klan
Al Qaeda (Mercenarios Afghanos)
ETA/ EZLN/ EPR/ PDP/ PROCUP/ HEZBOLLAH/ HAMAS/ FMLN/
IRA/ CHECHENYA/ / SERBIA
MOSSAD (EQUIPO K: 􀂬Diana 31 Agosto, 1997, Pont D’Alma)

© ALEXANDER BACKMAN


RAMA BANQUERA Y ECONÓMICA
Bancos Centrales de Divisas Internacionales
Bancos Centrales y Transnacionales
Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
Foro Económico Mundial (WEF)
Organización Mundial de Comercio (OMC)
Fondo Monetario Internacional
Banco Mundial
Carlysle Group
International Bank of Settlements
Banco Mundial de la Conservación
Comisión Europea
NAFTA/ SAFTA/ MERCOSUR (Unión de las
Américas para el 2010)
Unión Asia y del Pacífico (APEC)
Unión Europea (EU)
Corporaciones Transacionales: Walmart /
Gillete/ Proctor and Gamble/ G&E/ Phillips/
Coca Cola/ Chrysler/ Microsoft / Intel / SONY
Fundaciones: World Vision/ World Audubon
Society, WWF World Wildlife Fund).

RAMA RELIGIOSA
Consejo Mundial de Iglesias
Consejo Nacional de Iglesias
Parlamento Mundial de Religiones
Vaticano/ SMOM (Jesuitas, Franciscanos,
Masones)
Cristianismo
Grupos y Cultos Metafísicos de la “Nueva Era”
(Connie Méndez, Alice Bailey, Helena Petrova
Blavatski, Método Silva, Uri Géller)
Denominaciones Liberales Protestantes
Iglesias Unitarias/ Universalistas
Baha’i
Templo del Entendimiento
Testigos de Jehová (Fundados por M.M.
Charles Russell)
La Luz del Mundo
Espiritistas
Evangelistas
Hinduistas
Budistas

RAMA POLÍTICA
Lideres de Gobiernos Nacionales
Organización de las Naciones (H)Un(d)idas (ONU)
Conferencias del Grupo Bilderberg
Comisión Trilateral (3 Bloques)
Council on Foreign Relations (CFR) Consejo de
Relaciones Exteriores (NY)
Club de Roma (Medio ambiente, Sobrepoblación)
Instituto Aspen
Bohemian Grove / Club
Federaciones Regionales (OTAN, CEE)
Sindicatos de Trabajo Internacionales

RAMAS DE LOGÍSTICA E INTELIGENCIA
CIA
NSA (National Security Agency) (Echelon)
CISEN (SEGOB: México)
IAO (Information Awareness Office)
KGB/ FSB/ GRU
FBI (Carnivore)
Inteligencia Inglesa MIV/ MIVI
BND Alemana
Carteles de Droga
INTERPOL
Partidos Comunistas
Jesuitas
MOSSAD (IS-is-RA-EL)
Partidos Comunistas y Socialistas
Tavistock Institute de Londres
Warwick Institute (Washington)

RAMA EDUCATIVA (UNI-FORMATIVA)
UNESCO
Grupos Mundiales de Paz
Congreso Planetario
Asociación Federalista Mundial
Asociación Parlamentaria de la Constitución
Mundial
Grupos Medioambientalistas
Lucis Trust (Luciferian Trust en 1907)
World Goodwill (Caridad Mundial)
Autores de Libros: HG WELLS/ HUXLEY/
DARWIN/ JACQUES COUSTEAU/ ORWELL
B’nai B’rith
Universidades Públicas y Privadas
Medios de Comunicación Mas+iva
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Fuente: http://www.concienciaradio.com/Organimgrama_Elite_Esp1.pdf
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La campaña contra los jesuitas


El nuevo espíritu necesita un campo donde ejercitarse, y lo halló en la campaña contra la orden de los jesuitas, a la que se consideraba como personificación del catolicismo eclesiástico. Se había producido aquí un singular espejismo, pues la Compañía de Jesús distaba mucho de poseer la fuerza y la influencia que se le atribuían. A mediados del siglo XVIII la orden contaba con veintidós mil miembros, la mitad de los cuales eran novicios, estudiantes y legos.

De los sacerdotes, una parte considerable residían en ultramar ocupados en obras misionales. Ni en sus peores momentos llegó el peligro turco a obsesionar tanto la mente de ministros y diplomáticos como ahora lo hacía la campaña contra esta orden, que no era sino una de tantas. Produce asombro ver cómo en la propia Roma se celebraban regularmente conferencias con asistencia de encumbrados prelados, en las que se trazaban planes para la supresión de la Compañía.

Los motivos y pretextos para combatir la Compañía eran distintos según los países. En Portugal se alegaba que los indios del sur del Brasil habían empuñado las armas para defenderse contra la destrucción de sus reducciones; en España se hablaba de una conjuración contra el rey, en la que nadie creía sinceramente; en Francia se tomaba pie del desfalco cometido por el procurador de la misión de los jesuitas en la Martinica, del cual se hizo responsable a la orden entera, sin darle, empero, la posibilidad de cubrir el déficit.

En Portugal, todos los jesuitas que no estaban encarcelados fueron embarcados y trasladados a los Estados de la Iglesia (1759). Los jesuitas españoles, ante la negativa del papa a admitirlos en sus estados, fueron desembarcados en Córcega. En Francia la orden fue legalmente disuelta en 1762, aunque permitiendo a sus miembros que se quedaran en el país como sacerdotes seculares.

La Compañía de Jesús seguía existiendo en Alemania, Austria, parte de Europa oriental e Italia. La emperatriz María Teresa era adicta a la orden, y no había que pensar en que procediera oficialmente contra ella. Por consiguiente, los gobiernos procedieron a hacer presión sobre el papa para obtener la disolución general de la Compañía.

María Teresa, que en 1770 había casado a su hija María Antonieta con el heredero del trono francés, no quiso indisponerse con sus aliados de Occidente y dio su consentimiento. Seguidamente Clemente XIV ordenó la disolución canónica y general de la orden (1773). El general de los jesuitas, Ricci, fue encarcelado , en el castillo de Santángelo y murió en su prisión (1775). Los bienes de la Compañía, que resultaron menos valiosos de lo que se creía, fueron en gran parte malbaratados.

La extinción de los jesuitas constituyó una derrota moral del papado y ocasionó grandes lagunas en las misiones y en Europa mismo, especialmente en la educación de la juventud. Con este paso Clemente XIV se hizo acreedor de acerbas censuras, tanto de sus contemporáneos como de la posteridad. Sin embargo, no es fácil decir qué otra cosa podía hacer.

Los gobiernos coaligados de Portugal, España, Nápoles y Francia estaban realmente decididos a llegar hasta los peores extremos. Clemente XIV no era un profeta y no podía saber que dentro de pocos años todos estos gobiernos perecerían en la tormenta revolucionaria. Para la Compañía de Jesús,su extinción fue, después de todo, una suerte. En el siglo XIX pudo surgir de nuevo, coronada con la aureola del martirio. Las demás órdenes que en la general catástrofe sufrieron daños apenas menores, tuvieron también que empezar de nuevo, pero sin aquella aureola.
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Los jesuitas en Dajabón

Julio 06, 2010


Los jesuitas en Dajabón: El Reverendo Padre Antonio de Santa Anna

por Manuel Rafo Cordero M.Phil-Soc


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Dedicado a Roberto Guzmán, S.J.

La mayoría de los dajaboneros conocen que el Colegio San Ignacio de Loyola constituye un antes y un después en la historia educativa de la provincia y de la región. Nadie puede ignorar que esa institución llevó a cabo y aun lo hace, una importante labor social técnico/educativa.

Lo que muchos de las actuales generaciones desconocen es el origen y el destino final del sacerdote que dirigió el nacimiento del Colegio Loyola y La Altagracia en años ya lejanos.
El motor del progreso que significo Loyola en esa época era el reverendo Padre Antonio López de Santa Anna Grau, S.J. nacido en La Habana, Cuba, el 8 de diciembre de 1881 y fallecido en San Juan Puerto Rico, el 15 de junio de 1964. Superior, misionero y escritor.

Formó parte de las primeras vocaciones jesuitas de Cuba en el siglo XIX. Descendiente del general y presidente mejicano del mismo nombre, entró en la Compañía de Jesús en Guipúzcoa, País Vasco España, el 30 de julio de 1897, se especializó en química y en sagradas escrituras, de la que se le consideró un excelente expositor.

Fue ordenado sacerdote el 30 de julio de 1913 en Oña, Burgos, España, emitiendo sus votos en Orduña, Vizcaya, el 15 de agosto de 1916.

Fue rector del Colegio San José de Valladolid de 1918 a 1921 y vicerrector del Colegio de Oviedo en 1921 donde pasó más de ocho años dedicado a la prédica y a otros ministerios.
Cuando la compañía de Jesús fue desarticulada (1932-1936), los llamados años de dispersión, López de Santa Anna pasó a la residencia jesuita de Santiago de Compostela, en donde estuvo por espacio de tres años. Esa dispersión o desintegración sería la última sufrida por los jesuitas en su larga historia de luchas.

¨Los colegios de la Compañía de Jesús en Oviedo y Gijón cerraron sus puertas el 23 de enero de 1932, a raíz del decreto de la República, que prescribía la disolución de la orden religiosa creada por San Ignacio de Loyola.¨ (Gumersindo Treceño, S.J.).

En el año 1939, fue enviado a la misión fronteriza de la Republica Dominicana que ya tenía 4 años de iniciada. Santa Anna era muy dinámico, meticuloso y emprendedor, (como casi todos los jesuitas en la historia), convirtiéndose rápidamente en el alma de una nueva pastoral en Dajabón.
Trasladado a Dajabón, funda en 1945, una escuela de Economía Domestica y una de Enfermería en el colegio La Altagracia, a cargo de las Religiosas del Apostolado.

Al año siguiente (1946) funda el colegio agrícola San Ignacio de Loyola, a cargo de los Hermanos Cruzados de San Juan Evangelista, agrupación que se caracteriza por su vocación educativa.
Entre los que vinieron aquella vez estaban los recordados sacerdotes holandeses ya fallecidos,) José Schmiehuizen quien ¨estuvo a cargo de la economía del plantel, luego prefecto estudiantil, hasta noviembre de 1959, ocupando el Cargo de Subdirector. Fecha en que el plantel temporalmente fue cerrado por motivos políticos¨.

También, Juan De La Chambre, S.J. (1917-2004), ¨quien fue llamado a servir en el año de 1949 en el Colegio Agronómico "San Ignacio de Loyola" en Dajabon, Rep. Dominicana.¨ Ya en el año 1959 le encargan un periplo exploratorio para fundaciones futuras de colegios similares al Loyola Dajabón.

Esto sugieres la idea de que el colegio san Ignacio de dajabón fue el modelo a seguir, ya que se reprodujo en México, Panamá y otros lugares de América Latina.

A nivel provincial y con el apoyo del gobierno de Trujillo, Santa Anna impulsa un amplio programa de mejoras sanitarias, dispensarios médicos rurales, santuarios y capillas.

Alrededor de 1954 pasa a retiro en el seminario San Idelfonso de Aibonito, Puerto Rico, en donde fungió como director espiritual hasta su muerte.

Durante la etapa final de su fructífera vida, el padre Santa Anna escribió los siguientes libros sobre la historia de la Compañía de Jesús en las antillas hispánicas:

•Misión Fronteriza, Apuntes Históricos Sobre la Misión Fronteriza de San Ignacio de Loyola dirigida por los Padre de La Compañía de Jesús 1937-1957, (Dajabón 1957).
• Contribución a Una Biografía Completa del reverendo padre Benito Viñes Martorell, S.J. célebre meteorólogo de Las Antillas. (Santander 1957).
• Los Jesuitas en Puerto Rico de 1858 a 1886; Con ocasión de cumplir los cien años de su llegada (Santander, 1958).
• Datos Biográficos del reverendo Padre Valentín Salinero, S.J. 1840-1913, (Santander, 1959).
Fuente bibliográfica: Oneal, Charles E.: Diccionario Histórico de La Compañía de Jesús


Fuente: http://new.elmasacre.com/?m=columnas&s=ecosdedaxab%F3n&articulo=5253

Saturday, June 26, 2010

CONFERENCIA DEL PADRE PETER-HANS KOLVENBACH (Ex) SUPERIOR GENERAL DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS


CONFERENCIA DEL PADRE PETER-HANS KOLVENBACH SUPERIOR GENERAL DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS

Conferencia del P. General

El martes 13 de noviembre el P. General, dentro de los Actos del Centenario del nacimiento del jesuita Pedro Arrupe, ha pronunciado la conferencia titulada “Pedro Arrupe: profeta de la renovación conciliar”, que ha versado sobre la influencia del Padre Arrupe en la renovación de la Iglesia Católica al dictado del Concilio Vaticano II. Tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad de Deusto.


P. Pedro Arrupe, Profeta de la Renovación Conciliar
Peter-Hans Kolvenbach SJ
Universidad de Deusto - Bilbao, 13.11.2007



Deseo que mis primeras palabras sean para expresarles a todos Ustedes mi más profundo agradecimiento por su presencia y participación en este ciclo de conferencias que conmemora el nacimiento, en esta villa de Bilbao, del recordado Padre Pedro Arrupe Gondra, hace exactamente un siglo. Agradezco en particular a la Universidad de Deusto por su acogida y a los organizadores de este acto por su feliz iniciativa.

El título de esta conferencia es “La figura y el mensaje del P. Pedro Arrupe”, pero antes de entrar en materia debo hacerles una confesión. En cuanto su sucesor como superior general de la Compañía de Jesús, mis encuentros personales con él fueron, por desgracia, más bien raros. Yo vivía en el Próximo Oriente, cuya situación explosiva es conocida por todos, y durante la larga guerra civil del Líbano los contactos con Roma eran más bien difíciles y esporádicos. Cuando, por fin, pude visitar al Padre Arrupe todos los días, pues los dos vivíamos en la Curia General, su grave enfermedad hacía casi imposible una auténtica conversación, dada su incapacidad de expresión, aun cuando tuviera ciertamente tantos consejos que darme. Con todo, aunque estuviera limitada su capacidad de expresarse, quedaba el testimonio de lo que había hablado por todo el mundo. Y este testimonio nos presenta al Padre Arrupe como un testigo fiel del Concilio Vaticano II. Algunos lo llamarán “el hombre de la utopía”, otros se referirán a él como “un místico y un profeta para nuestro siglo”, otros, por fin, lo reconocerán como aquel que ha hecho tantas cosas nuevas, en nombre del Señor que nos dice, en el libro del Apocalipsis (Ap 21,5): “Mira, renuevo el universo”. Éste es el aspecto característico de la figura y mensaje del Padre Pedro Arrupe que quisiera destacar en el día de hoy.

El 22 de mayo de 1965, el Padre Pedro Arrupe fue elegido Prepósito General de la Compañía de Jesús. Antes de este momento se había enfrentado a muchas sorpresas, a grandes cambios y profundas novedades en su vida. Un “golpe de la gracia” en Lourdes hará cambiar su prometedora carrera como médico por la vida de jesuita, dejándose guiar en su camino hacia Dios por su compatriota vasco Ignacio de Loyola. Los avatares de la política nacional le convierten en exiliado, condenado a una experiencia internacional en el desafío de aprender nuevas lenguas y afrontar varios cambios culturales en Europa y los Estados Unidos.

Todos estos desarraigos, no apagan en él el deseo de seguir la huella de otro compatriota suyo, Francisco Javier. Estas separaciones no agotan su deseo de anunciar la buena noticia del Señor en Japón, que dotado de una cultura religiosa perfecta, parece no tener necesidad de ninguna buena noticia que venga de fuera. En “Este Japón increíble” experimentará la novedad del aislamiento durante un mes en una celda de la prisión en Yamaguchi, acusado de espionaje. Llegará a decir que esta experiencia inesperada fue un golpe de gracia, pues en soledad con el único Señor vivió “el mes más instructivo de mi vida”.

Otra novedad vivida en Japón será la moderna invención del horror humano que se llama la bomba atómica de Hiroshima. Cuando al día siguiente del cataclismo celebra la Sagrada Eucaristía ante tantos cuerpos que yacen en el suelo, el Padre Arrupe queda como paralizado cuando ante tanto sufrimiento cruel ha de decir “Dominus vobiscum”. Sin embargo, contra toda apariencia, el Señor está con vosotros.

Unos treinta años más tarde, cuando el Padre Arrupe visitó el Líbano y yo le enseñaba las ruinas del centro de la ciudad de Beyrut, le dije que tras una terrible noche de bombardeos destructivos, a la mañana siguiente los pájaros cantaban desde los árboles. Él me respondió que también en Hiroshima el Señor de la Vida no permitió que la increíble potencia de la muerte dijera la última palabra. Como dice el Cantar de los Cantares, “Es fuerte el amor como la muerte. Las aguas torrenciales no podrán apagar el amor ni los ríos anegarlo.” (Cantar 8, 6-7).
Todavía en el Japón, vive otra novedad cuando es nombrado responsable de un grupo importante de jesuitas, de origen internacional. El Padre Arrupe anima a estos apóstoles a abandonar con generosidad las maneras occidentales de orar, de vivir y de trabajar, para, siguiendo al apóstol Pablo, hacerse todo a todos. Este reto pretendía que los japoneses pudieran reconocer en el rostro de Cristo y de su Iglesia, los rasgos japoneses de su ancestral deseo religioso. Tal fidelidad a este modo de acercamiento nuevo del apóstol Pablo suscitaba en unos el entusiasmo apostólico, pero despertaba en otros una resistencia de principio.

Este es el modo como el Señor había ido preparando al Padre Arrupe para guiar a la Compañía en la novedad que el Espíritu había inspirado en la Iglesia del Vaticano II, en el mundo y para el mundo. Al dirigirse a los jesuitas de Roma el 11 de marzo de 1967, el Padre Arrupe subraya que la Congregación General 31 -que le eligió General- es como una semilla y una exigencia de vida nueva que compromete nuestra responsabilidad ante Dios y ante la Historia. Terrible responsabilidad ante la historia, pero, sobre todo y más aún, grave responsabilidad ante Jesucristo. El nos ha elegido no por nuestros méritos, ni en razón de nuestros gustos, sino según el beneplácito de su voluntad. De este modo, nuestra misión en la Iglesia, aunque limitada y modesta, queda confiada a nuestra responsabilidad personal y comunitaria para que vivificados y reunidos en su Espíritu, nos encaminemos hacia la consumación de la historia humana que corresponde plenamente a su designio de Amor.

Esta conclusión, que asume plenamente en Dios la realidad de una Iglesia que cambia y la exigencia de descubrir aproximaciones nuevas para responder a las necesidades nacientes de la Iglesia y del mundo, no elimina los esfuerzos, las conmociones y los sacrificios que comportan todos estos cambios y acomodaciones.

El Padre Arrupe es realista: se nos exigirá más que a los jesuitas del tiempo de San Ignacio. Apenas finalizado el Concilio pide no dejarse impresionar por declaraciones como “se ha cambiado la Compañía”, o bien aquella otra, más cruel por la referencia personal, “lo que Ignacio, un vasco, ha construido, otro vasco lo va a destruir”. Previendo reacciones de este tipo, el Padre Arrupe al final de la Congregación confiesa que él deseaba comprometerse en total y plena fidelidad al Concilio Vaticano II. Un “optimismo realista, lleno de confianza en el Espíritu Santo que guía a la Iglesia y a la Compañía. No se trata de mantener un recuerdo nostálgico del tiempo pasado, ni un resentimiento o descontento por los cambios difíciles que probamos en el interior de la Compañía o fuera de ella”. Siempre respetuoso de la reacción de la otra persona a los principios y a las concretizaciones de todo “aggiornamento”, el Padre Arrupe afirma que “si bien no se puede exigir de todos el mismo grado de optimismo, sí se nos impone a todos al menos la exigencia de no admitir jamás el pesimismo”, pues la novedad del Concilio es un don de Dios que merece nuestra fidelidad total.

Este espíritu y este mensaje del Padre Arrupe se hacían sentir en detalles concretos de la vida de los jesuitas y, dado el grado de nerviosismo de este tiempo post-conciliar, cualquier hecho banal podía desencadenar auténticas tempestades. Así sucedió, por ejemplo, durante su primera visita a los jesuitas de París, apenas un año después del Concilio. En esta época, yo era estudiante de lingüística en la Sorbona y era la primera ocasión en la que pude verlo verdaderamente tal y como quisieron los primeros jesuitas que fuera el “superior general”. Es decir, como “uno entre nosotros”: acogedor y dialogante, sin formalidades de protocolo, sin búsqueda de un culto de la personalidad. El Provincial de París, con el deseo de quedar bien, había impuesto a sus compañeros la sotana, o por lo menos el traje clerical con la camisa de cuello romano. Tal era la disciplina de ese tiempo. Solamente dos jóvenes jesuitas, que provenían del norte de Europa, rompieron la uniformidad del conjunto, pues estaban vestidos de traje y corbata. El provincial en vano trataba de alejarlos o de esconderlos detrás de los demás jesuitas vestidos “como Dios manda”. Para mayor embarazo del Provincial, casualmente fueron de los primeros en saludar a su Superior General que se entretuvo gustosamente con ellos conversando sobre la Compañía de Jesús en el norte de Europa y que él conocía tan bien por los años de su exilio. El incidente, como se pueden imaginar, no pasó desapercibido y dio pie a comentarios bien diversos.

Sucedió algo parecido al día siguiente. Dadas mis obligaciones en la Universidad, yo no pude participar en el encuentro de los jesuitas de París con el Padre Arrupe, pero por la noche en la comunidad se expresaron claramente las distintas reacciones. Mientras unos mostraban reacciones entusiastas, otros profirieron palabras de indignación pues el Padre Arrupe en su discurso había quebrantado santas costumbres, había sacudido posiciones adquiridas tras largos años al colocar a cada uno de sus auditores, de forma personal, con la novedad del Espíritu que de una forma nueva ha irrumpido en nuestra historia. En consecuencia, no es suficiente una conducta impecable, una fidelidad minuciosa y formal al reglamento y al horario (ni siquiera al más tradicional y sagrado), ni basta una observancia perfecta a cualquier punto de vista para ser un auténtico compañero de Jesús. Ante todo, es necesario una adhesión sin reservas a esta novedad cristiana a la que el Espíritu urge a la Iglesia a través de una disponibilidad apostólica a toda prueba, iluminada por un discernimiento orante en la escucha de los “signos de los tiempos”.
Esto era lo que decía el Padre Arrupe a los jesuitas de París, como lo hará más tarde por todo el mundo, provocando en consecuencia una auténtica conmoción en la espiritualidad y en la misión de la Compañía, sin ahorrar ningún detalle de la vida de todos los días.

Cuando unos diez años más tarde, el Padre Arrupe hace balance de esta situación, comienza en primer lugar a renovar su fe en la gracia del Concilio. Mantenía un optimismo realista, que algunos han atribuido a una ingenuidad personal que le impedía ver la realidad desastrosa de la Iglesia post-conciliar. Sin embargo, sus múltiples contactos y su numerosa correspondencia le hablaban sin cesar de dimisiones y de salidas, de situaciones conflictivas en el interior de la Iglesia y de la Compañía, de peligrosos malentendidos sobre la renovación en marcha y de divergencias sobre lo esencial de nuestra fe, poniendo a su vez en cuestión casi todo lo que había sido tan querido para la Iglesia antes del Concilio. El Padre Arrupe, con todo, no negaba esta realidad, pero rechazaba reconocer en ella toda la verdad.

Efectivamente, aplicando la bien conocida ley de Zipf que afirma que una buena noticia no es noticia y que únicamente una mala noticia merece el nombre de noticia, todo el material negativo que se refiere al post-concilio recibía amplia publicación en los periódicos, revistas y reportajes televisivos, alimentando de este modo un pesimismo que incluso alcanzaba a las más altas esferas del Vaticano. A pesar de este cuadro tan negro, el Padre Arrupe no dejaba nunca salir de sus labios una palabra que no fuera de confianza y de esperanza, de ánimo y de fe en el empuje del Espíritu de Dios que renueva la faz de este mundo a través de su Iglesia, a través de los que han sido enviados a anunciar la buena noticia. Esta esperanza que no cae de ninguna manera en la noche oscura de nuestra historia, se encontraba como sintetizada en un proverbio que el Padre Arrupe repetía con frecuencia, y que el Santo Padre Benedicto XVI ha repetido este verano cuando hablaba a un grupo de sacerdotes sobre el tiempo post-conciliar: “si cae un árbol, hace mucho ruido, pero si mil flores se abren, sucede en el mayor de los silencios”.

Toda esta publicidad unilateral y tendenciosa sobre la novedad del concilio era un mal menor comparada con una dificultad más fundamental. El Padre Arrupe nos recordaba con frecuencia que con respecto a las gracias y logros del Concilio Vaticano II, nos comportamos con gusto como advenedizos, como nuevos ricos que hacen ostentación de las riquezas recibidas para hacerse ver y admirar, olvidando sin embargo, que todos estos nuevos tesoros recibidos implican responsabilidades nuevas para con los demás. Tenemos el gran peligro de presumir de las conquistas del Concilio como son el “aggiornamento” y la nueva presencia de la Iglesia en el mundo, la libertad religiosa de conciencia y la responsabilidad de los fieles en la Iglesia, el diálogo interreligioso y la opción preferencial por los pobres, el compromiso por el desarrollo humano y el redescubrimiento de la Escritura y de la liturgia. Estos son valores innegables del Concilio, pero para que sean fruto del Espíritu suponen una verdadera conversión de nuestro corazón. De lo contrario, tales conquistas no producirían más que acomodaciones superficiales o se transformarían en concesiones al oportunismo, cediendo a las presiones de la moda o a las corrientes llamadas modernas.

Una irrupción del Espíritu en la vida de la Iglesia puede ser fácilmente deformada e impedida por el hombre. Como lo decía el Padre Arrupe, “somos extraordinariamente inventivos a la hora de encontrar modos de cortar el paso a la acción del Espíritu, y, en consecuencia, el evangelio se convierte en letra muerta. Estoy profundamente convencido de una cosa: sin una profunda conversión personal, no estaremos en condiciones de responder a los desafíos que nos lanza el hoy. Antes al contrario, si lográramos derribar las barreras que se levantan en nosotros mismos, experimentaremos de nuevo la irrupción de Dios y aprenderemos lo que significa ser cristianos hoy.”

La actitud del Padre Arrupe con respecto a la novedad del concilio presenta otros rasgos. Mientras en la época post-conciliar todos debían ser fatalmente clasificados como conservadores o progresistas, son muchos los que han señalado que el Padre Arrupe no se dejaba clasificar, pues se encontraba en otra situación. Y esta situación no es, de ninguna forma, una especie de compromiso entre la postura de los integristas fanáticos de la pureza de un sistema, que se ha de mantener a cualquier precio, y la actitud de aquellos partidarios de una apertura incondicionada, con el riesgo de innovar con una radicalidad tal que no deja sino vacíos y ruinas. Para el Padre Arrupe, la novedad no era ni de derechas ni de izquierdas; no se encuentra ni en el mantenimiento del pasado, ni en la obsesión del presente, sino en el porvenir, según la fe profesada por San Ireneo de Lyon: “Sabed que [Cristo] aportó consigo toda la novedad que había sido anunciada. Esto es precisamente lo que tiempo atrás estaba anunciado: que la Novedad habría de venir para renovar y dar vida al ser humano.” (Adv, Haer, IV, 34,1). A la luz de Aquél que ha de venir como nuestro futuro, en la convocatoria del Concilio, su Santidad Juan XXIII apuntaba no solamente a una especie de “sabia modernización de la Iglesia”, sino a su renovación en la novedad de Cristo. Así pues, tratando de ser fiel a esta orientación, el Padre Arrupe urgía a sus compañeros a “hacer un coloquio”, un encuentro de persona a persona con Aquel que ha de venir, el Cristo, “el modelo jamás pasado de moda y la fuente de toda nueva inspiración”. El, que es la novedad, hace nuevos todos los componentes de nuestro ser y de nuestra acción apostólica, tanto de hoy como de ayer. Hace revivir nuestra fidelidad y nuestra audacia, nuestra espiritualidad en acción y nuestra presencia en el mundo. De esta oración que mira a Cristo como nuestro futuro, el Padre Arrupe sacaba como conclusión práctica que habrá cambios que no son ni capitulaciones ni derrotas, sino una necesidad y un verdadero progreso. En esta búsqueda de formas nuevas se pueden cometer errores, en parte debido al hecho de que los cambios a veces han de ejecutarse según puntos de referencia que a su vez están en movimiento; y en parte porque están en juego valores de signo diferente que es necesario tener en cuenta con equilibrio. Con todo, sería todavía un error mayor no intentar esta búsqueda. Toda esta renovación es tan delicada porque la uniformidad que en otro tiempo era más accesible y se podía imponer a priori, hoy resulta impracticable en un mundo caracterizado en su mayor parte por la entrada en acción de nuevos países, por la relación con nuevas culturas y por la descristianización creciente de países que habían sido tradicionalmente evangelizadores. En este camino hacia la renovación, el Padre Arrupe ha podido ayudar a tantas personas, a tanta gente, puesto que él mismo ha tenido que seguir este camino que se le presentaba como un verdadero éxodo. Se trata, según sus palabras cuando es elegido superior general de la Compañía, de un éxodo radical lleno de incertidumbres y de responsabilidades; un éxodo que implicaba el abandono de todo un conjunto de actitudes, de concepciones, de prioridades. De todo ello, según el espíritu del Concilio, era necesario desprenderse para adoptar otras actitudes a precisar, a clarificar y a definir. Se trataba de salir de un mundo lleno de seguridades afirmadas, heredadas de la tradición secular de la Iglesia y de la Compañía, para entrar en otro mundo aún “in fieri”, desconocido para nosotros, pero al que Dios nos llamaba por la voz del Concilio, del Santo Padre, de las Congregaciones Generales.

Este camino comportaba numerosos túneles y nuevos desafíos, pero también innumerables esperanzas y posibilidades pues era, y lo es siempre para nosotros, el camino de Dios “que hace todas las cosas nuevas en su Hijo Jesús, la novedad.” Se trata del testimonio pronunciado por el mismo Padre Arrupe, el 15 de enero de 1977, con ocasión de los 50 años de su entrada en la Compañía de Jesús.

Esta homilía, pronunciada cerca de la tumba de San Ignacio, nos recuerda también que este vasco del siglo dieciséis fue un inventor que ha abierto tantas nuevas vías, ha impulsado un nuevo espíritu misionero en el mundo y ha iniciado una nueva forma de vida consagrada a imagen de los apóstoles. A su vez, en los Ejercicios Espirituales San Ignacio ha abierto la contemplación de los misterios de la vida de Cristo a las elecciones que el Señor ha hecho en nuestro favor para que de este modo nuestra vida se vaya conformando a la suya. En consecuencia, difícilmente se puede uno decir ignaciano si no recorre esta vía de la novedad.
Como ven, no tiene nada de extraño que el Padre Arrupe, fiel al espíritu del Vaticano II, avanzara sobre esta línea trazada ya por San Ignacio, consciente de que se trataba de una línea de cumbres, en cuyo recorrido pueden producirse caídas y accidentes de camino. Caminar siguiendo esta línea de cumbres para construir lo nuevo en nombre del Señor exige valor y prudencia. En este esfuerzo por introducir la novedad del Concilio, el Padre Arrupe hacía suyo lo que Su Santidad Juan Pablo II solicitaba a los profesores jesuitas de la Universidad Gregoriana de Roma: “Sabed ser día a día creativos, sin contentaros fácilmente de lo que ha sido útil en el pasado. Tened el ánimo de explorar nuevos caminos, aunque con prudencia”. Esta consigna del Santo Padre era muy adecuada, pues el post-Concilio comportaba para la Iglesia, y en particular para la Compañía de Jesús, peligros no ilusorios. Esto es, una especie de complacencia en no contemplar, en no volver a decir las maravillosas novedades del Concilio, a no ponerlas en práctica como consecuencia de una especie de miedo a comprometerse en un camino nuevo sin saber con anterioridad hacia dónde nos lleva y conduce. En ocasiones el Padre Arrupe se lamenta que también los jesuitas fallan en el intento: los mayores por sentirse tentados huyendo de la novedad, los más jóvenes por dejarse llevar por una precipitación inconsciente.

Sin embargo, esta resistencia pasiva que encuentra entre sus hermanos jesuitas al deseo de los Vicarios de Cristo en la tierra, de “poner en práctica la novedad del Concilio”, no desanima de ninguna manera al Padre Arrupe en su proyecto de mostrar las puertas que el Espíritu Santo ha abierto y que ya nadie podrá cerrar. Siguiendo el impulso del Concilio, y a su luz, quedaban muchas tareas por cumplir, con frecuencia sobre terrenos sin rutas marcadas, sin contar con mapas en los que aparezcan claramente los caminos a seguir. Tal y como lo repetía el papa Juan Pablo II, era necesario ir hacia delante, pero con prudencia.

Los pareceres sobre la interpretación de este consejo papal no concuerdan y el alcance de esta prudencia tampoco consigue la unanimidad. ¿Será acaso necesario en esta línea de cumbres medir los pasos, ralentizar o incluso echar marcha atrás? Apoyado en la experiencia de San Ignacio, el Padre Arrupe confía la prudencia al discernimiento orante: delante de Dios, en el Señor, la verdad toda entera es escrutada para leer lo que Dios quiere cumplir con nosotros. Se trata, como pueden comprobar, de una verdadera aproximación “holística”, que no se detiene en aspectos parciales o particulares de la realidad, y que tampoco se deja hipnotizar por las ideologías o corrientes al uso. No sigue ideas fijas y petrificadas, sino que selecciona de la larga historia de Dios con nosotros, de lo antiguo y de lo nuevo, lo necesario para construir la ciudad de Dios con los hombres, una tierra nueva y un cielo nuevo.

Esta apertura orante es la que caracteriza la prudencia del Padre Arrupe. En su forma de poner en práctica la novedad del Concilio, reconoce que el Espíritu nunca nos fuerza a volver hacia atrás, sino que, antes al contrario, nos alienta hacia una incesante búsqueda de la vía de Cristo. Así pues, alentados por el Espíritu, hemos de sopesar lo que hacemos para ver si, con el Señor, es lo que se podría hacer o se debería hacer. El Padre Arrupe subraya que coleccionar o interpretar los hechos es esencial, como también analizar las tendencias, pero no se trata todavía de un verdadero discernimiento. El auténtico discernimiento consiste en escrutar los signos de los tiempos y en interpretarlos a la luz del evangelio por medio de la oración sobre la realidad humana.

Está contento de ver que esta tarea delicada y ardua exige una constante transformación interior, una verdadera meta-noia o conversión al Cristo crucificado y, por otra parte, implica para nosotros una liberación de todo lo que puede turbar nuestro juicio u ocupar inútilmente nuestro corazón. De este modo se podrá permanecer constantemente a la escucha y disposición del Espíritu.

Gracias a este discernimiento orante, practicado en la Iglesia, con la Iglesia y por la Iglesia, el Padre Arrupe vive el “aggiornamento” del Concilio con intensidad. Tras la letra de múltiples documentos conciliares, reconoce la revelación del Espíritu que lo hace todo nuevo. En las fórmulas y expresiones de la letra percibe la nueva fe, expresión de la tradición viva y de la pasión por la unidad de toda la humanidad en su Señor. Aunque el cambio que actúa después del Concilio ha sido a veces demasiado rápido y desconcertante, y tiende a detenerse, el Padre Arrupe desea que el “aggiornamento” continúe, aunque solo sea por el simple hecho de que nuestro mundo cambia y evoluciona, obligando a la Iglesia a ofrecer nuevas respuestas ante nuevas necesidades. Si estas respuestas llevan ahora nombres bien conocidos como diálogo e inculturación, espiritualidad e Iglesia de los laicos, desarrollo y paz, la promoción de la justicia en el mundo a través de una neta y clara opción preferencial por los pobres, podemos decir que todas estas respuestas han tenido un lugar privilegiado en el “aggiornamento” según el Padre Arrupe.

También aquí se ha revelado toda la resistencia contra la puesta en práctica del Concilio, a pesar de toda la prudencia solicitada por el llorado Santo Padre Juan Pablo II. Si deseamos trabajar por la justicia de una forma seria y hasta sus últimas consecuencias, la cruz aparecerá de forma inmediata en nuestro horizonte. Si somos fieles a nuestro carisma sacerdotal y religioso, aun cuando actuemos con prudencia, veremos levantarse contra nosotros a aquellos que en la sociedad industrial de hoy practican la injusticia, a aquellos que por otra parte son considerados como excelentes cristianos y que quizá hayan podido ser nuestros bienhechores, nuestros amigos e incluso miembros de nuestras familias: nos acusarán de marxismo y de subversión. Nos apartarán su amistad y con ello retirarán su antigua confianza y su apoyo económico. ¿Estamos dispuestos a asumir esta responsabilidad de entrar en el camino de una cruz más pesada, a llevar las incomprensiones de las autoridades civiles y eclesiásticas y de nuestros mejores amigos? ¿Estamos nosotros mismos dispuestos a ofrecer un verdadero testimonio en nuestra vida, en nuestros trabajos, en nuestro estilo de vida?

Para el Padre Arrupe, este planteamiento era una consecuencia lógica de la novedad que supone para la Iglesia su ley fundamental, el mandamiento nuevo del amor, “amaos los unos a los otros como yo, Jesús, os he amado y así conocerán que sois mis discípulos” (Juan 13, 34). ¿Era previsible, y hasta cierto punto rutinaria, la indignación que ha suscitado tal planteamiento? El mandamiento nuevo del amor nos invita siempre a dar el primer paso para la reconciliación, a saludar fraternamente a los que no nos saludan, a amar no solamente a los que nos son prójimos, sino también a los que se alejan de nosotros -amigos y enemigos-. Aún más, en nuestra caridad cristiana no hemos de contentarnos con dar de nuestras cosas, sino darnos a nosotros mismos, nuestra vida, y ser así a imagen del Señor una persona al servicio de los demás.

Es claro que todo nuestro egoísmo reacciona con fuerza contra este mandamiento nuevo, aun cuando no hayamos hablado para nada de la injusticia en el mundo, de la opresión y de la esclavitud, lacras también de nuestro tiempo, así llamado moderno, que mantiene en circunstancias intolerables que los medios de comunicación colocan ante nuestros ojos y que el mundo de los pobres ha de tolerar sin esperanza y sin apoyo.

En su esfuerzo por dar un nuevo impulso al nuevo mandamiento y llevarlo hasta sus últimas consecuencias, el Padre Arrupe se reconocía en estrecha continuidad con el Concilio y los sínodos, con las declaraciones de los papas y de los obispos, si bien por costumbre y prudencia sus exigencias prácticas no alcanzaban la línea de cumbres que el Padre Arrupe desea seguir. Cualquier conversión a lo social podría alejar al cristiano de la espiritualidad, aun cuando tal alejamiento no es de ninguna forma indispensable. Toda opción y lucha por la liberación de los oprimidos, toda defensa de los pobres y todo testimonio de la justicia puede conducir a la injusticia de la violencia y del odio, aunque este cambio de valores no se impone de forma fatalista. Mientras el Papa Juan Pablo II afirma que no es suficiente la lucha por la justicia en contra de las estructuras injustas y que es necesario que dicha lucha esté al servicio de la caridad y condicionada por ésta, el Padre Arrupe, con una posición que me permito señalar más matizada, subraya en primer lugar que no toda caridad es de por sí auténtica. Esta caridad puede ser falsa y no es más que aparente, es decir, viene a ser una injusticia camuflada cuando más allá de la ley se concede a una persona por benevolencia aquello que le es debido en justicia. En concreto, la limosna no puede ser una especie de subterfugio último para no cumplir con una persona la justicia a la que tiene derecho.

Por otra parte, el Padre Arrupe se muestra menos reticente con respecto a la justicia, pues jamás se ha hablado tanto de la misma y a su vez jamás se le ha despreciado de una forma tan flagrante. Sigue a su Santidad Juan Pablo II en la convicción de que la caridad, como amor al prójimo y promoción de la justicia, se encuentran inseparablemente unidas al nuevo mandamiento del amor. La lectura que el Concilio hace del evangelio confirma que no se ama si no se hace justicia y que la justicia se degrada y se convierte en injusticia si a su vez no se practica con amor.

Por decirlo aún más claramente, su confianza en la justicia vivida a la luz del evangelio apunta a esta expresión y matiz nuevos: la justicia vivida como seguimiento del evangelio es de por sí el sacramento del amor y de la misericordia de Dios. De esta manera, el Padre Arrupe desea reafirmar, en línea con la más pura tradición ignaciana, que el amor no se ha de poner en las palabras, sino que se ha de traducir en acciones concretas de justicia.

Se trata de la novedad del Concilio que lleva hasta sus últimas consecuencias el nuevo mandamiento del amor, aun con el riesgo de presentarlo como una utopía y de suscitar la desconfianza y la sospecha al descubrir, desde esta perspectiva, la dimensión social del evangelio. Cuando posteriormente aparezca la cuestión del diálogo con el mundo, no solamente a nivel de las religiones y de los creyentes, sino también en el contexto de las grandes ideologías, el padre Arrupe, en vez de cerrar a priori y de golpe la puerta del diálogo, impulsa en la Compañía la exigencia de estudiar los elementos positivos de dichas ideologías. En el caso concreto del marxismo, mantiene con firmeza que la Compañía de Jesús no puede aceptar nunca una ideología que tenga como fundamento esencial el ateísmo. Pero a su vez, afirma con claridad que se ha de estudiar con seriedad y a conciencia lo que tenga de verdad. Y esta postura fundamental, la aplica como una necesidad en el diálogo con el marxismo, otras ideologías y otras religiones.

¿No hemos de reconocer como una novedad del Concilio, que cree en la presencia de las “semina Verbi”, los elementos válidos presentes en el hinduísmo, el islam, el budismo y en otras religiones? ¿No hemos de reconocer tales “semina Verbi” como un punto de partida para un diálogo constructivo con el otro? Una vez más el Padre Arrupe se ha adelantado para caminar por la línea de cumbres, al proclamar la novedad del espíritu del Concilio hasta en las exigencias de apertura y de diálogo. Su lenguaje, en su contenido y en su expresión, es totalmente fiel a la petición del Señor que nos dice que “nuestro sí sea sí, y nuestro no sea no”, sin ambigüedad lingüística, sin hábil diplomacia. En este lenguaje franco y claro, el punto de partida lo señala siempre la situación del hoy: no se pierde en comparaciones con el pasado a la hora de acoger la novedad siempre presente en las perspectivas del mañana. De hecho, tales perspectivas las ha desplegado Aquél que ha de venir para hacer todas las cosas nuevas. Es precisamente en la búsqueda de formas nuevas donde se presenta el cambio que viene del Espíritu en el contexto actual. Puesto que Aquel que hace nuestra historia es el alfa y la omega, el que era, el que es y el que será. El Padre Arrupe no puede imaginarse un cambio que estuviera en ruptura radical con el pasado, o una discontinuidad que supusiera el abandono de una santa tradición, pues si así fuera se trataría de un vacío que nada lo podría llenar.

En este sentido, hemos de reconocer que la introducción de la dimensión social en el cuerpo de la Iglesia se halla en continuidad con el contenido del mandamiento nuevo del Evangelio. Y por lo que se refiere a la Compañía de Jesús, el apostolado social, sin duda, estaba ya en ciernes en la acción social de San Ignacio. Continuidad, ciertamente, pero también cambio y novedad. Es oportuno recordar, en este punto, que Su Santidad Benedicto XVI ha reconocido a San Ignacio como un santo social, y permítanme que solamente lo cite a él entre tantos otros testimonios de la Historia que así lo confiesan. En consecuencia, ver en todo este proceso únicamente una especie de capitulación ante las ideologías marxistas o socialistas sería sencillamente una falsa interpretación.

Todo lo que el Padre Arrupe ha realizado ha sido una respuesta fiel a la llamada del Papa Juan Pablo II, quien decía que la Iglesia esperaba hoy de la Compañía que contribuyera eficazmente a la puesta en práctica del Concilio Vaticano II, que de este modo hiciera avanzar a toda la Iglesia sobre la vía trazada por el Concilio y que convenciera a los que por desgracia se hallaban tentados por los caminos del progresismo o del integrismo (27.02.1982). Con anterioridad, puesta su confianza en la fuerza espiritual de la Compañía, que se fundamenta en la experiencia de Dios a través de San Ignacio, el Papa Pablo VI (1974) había designado a la Compañía de Jesús como el lugar en el que la novedad del Concilio debería tomar forma. “Vuestra Compañía, por así decirlo, es un test de la vitalidad de la Iglesia a través de los siglos, constituye una especie de cruce de caminos, en el que confluyen de una manera muy significativa las dificultades, las tentaciones, los esfuerzos y las realizaciones, la perpetuidad y el éxito de la Iglesia entera”.
Sobre esta línea de cumbres encontramos al Padre Arrupe, que camina por delante. Trata de recibir la novedad del Concilio, en cuyo seno se desarrolla la hermenéutica de la reforma, de la renovación en el interior de la continuidad con una Iglesia viva, pues es el Señor quien da la Vida. Aplicando esta terminología introducida por el papa Benedicto XVI, esta hermenéutica de la reforma se distingue claramente de una hermenéutica de la ruptura y de la discontinuidad, en la que el cambio se busca únicamente por el cambio, como si la Iglesia tuviera que re-fundarse y no re-formarse (22.12.2005).

Estas referencias pontificias que acabo de mencionar, aplicadas a la actuación renovadora del Padre Arrupe, podrían extrañar a quien lee este capítulo de la historia postconciliar únicamente como un conflicto de la Compañía con el Papado. La documentación de cartas y de discursos de los papas a los que he mencionado no contradice en modo alguno las nuevas orientaciones defendidas con rigor y con fervor por el Padre Arrupe. Al mismo tiempo, es un deber reconocerlo, tal documentación contiene señales de precaución, de preocupación y de reservas con respecto a este camino hacia delante por la línea de cumbres. En el interior de la Compañía las preocupaciones de los papas eran utilizadas en diversas partes para fomentar una resistencia contra la renovación lanzada por el Padre Arrupe. A su vez, algunas expresiones del Padre Arrupe eran interpretadas a la ligera como una justificación de iniciativas y conductas extrañas a la misión de la Compañía, dando un peso casi dominante a la promoción humana y únicamente al progreso social.

Tanto las decisiones del Concilio, como la puesta en práctica del mismo que el Padre Arrupe deseaba impulsar, exigían la irrupción del Espíritu de Dios en lo concreto de nuestra historia y no una simple reorganización. Como lo he recordado al principio, el mismo Padre Arrupe constataba que los hombres, tenemos una extraordinaria capacidad de inventiva a la hora de situar barreras al paso del Espíritu. Y por ello, el Evangelio se convierte en letra muerta y no somos ya capaces de comprender el radicalismo del mensaje evangélico. Lo minimizamos por causa de nuestro egoísmo desenfrenado y no llevamos a cabo las reformas personales y sociales necesarias, pues tenemos miedo de las consecuencias que resultarían para nuestras personas.

El Padre Arrupe está profundamente convencido de una cosa: sin una conversión personal profunda, no estaremos en condiciones de responder a los desafíos que se nos lanzan hoy en día. Y así, tratando de vivir incluso con dolor este valor conciliar que es el respeto al otro en su libertad de elección, rechaza recurrir a argumentos de autoridad y de poder para imponer lo que él sabía que venía del Espíritu. Su actitud será la de proponer con toda su fe, no la de imponer, aun a riesgo de ser acusado de debilidad o de segundas intenciones. ¿Cómo evitar las ambigüedades de una palabra de Dios expresada en palabras humanas? Es el precio a pagar por ir por delante abriendo camino sobre una línea de cumbres.

Las dos últimas homilías del Padre Arrupe reflejan esta figura que vengo delineando: no la de una audaz, sino la de un renovador total. En Manila pronuncia una homilía que contiene este primer testimonio: “me refiero a la re-formulación del fin de la Compañía, desde la defensa y la propagación de la fe al servicio de la fe y promoción de la justicia. La nueva fórmula no es, en modo alguno, reductiva, des-viacionista o dis-yuntiva: más bien explicita elementos contenidos en germen en la antigua formulación, gracias a una referencia más expresa a las necesidades presentes de la Iglesia y de la humanidad, a cuyo servicio estamos comprometidos por vocación”. Toda la figura y todo el mensaje del Padre Arrupe quedan expresados en este denso sumario.
La otra homilía es la de comienzos de septiembre de 1983, pronunciada en La Storta, lugar ignaciano por excelencia, en el que Ignacio experimenta el cumplimiento de su oración de ser puesto con Cristo como su compañero, servidor de la misión del Señor. El Padre Arrupe no estaba en condiciones de pronunciar esta homilía que él había redactado personalmente: “Pido al Señor que esta celebración, que para mí es un adiós y una conclusión, sea para Ustedes y para toda la Compañía aquí representada, el inicio, con renovado entusiasmo, de una nueva etapa de servicio”.

Durante los nueve años que seguirán a estas palabras, sumido en una inutilidad aparente, incapacitado para la comunicación, capaz únicamente de sufrir una lenta agonía, el Padre Arrupe se siente más que nunca en las manos del Señor. Son sus palabras. Considera su figura sufriente como el cumplimiento de lo que él ha deseado durante toda su vida: la profunda experiencia que hoy el mismo Señor tiene toda la iniciativa.

Este será también un mensaje vivido por todos los compañeros que se encuentran en la plenitud de la vida activa: que no se agoten en el trabajo, que el centro de gravedad de sus vidas no esté en las cosas a hacer, sino en Dios (cfr. 03.09.1983). El mensaje que os dirijo hoy, es un mensaje de plena disponibilidad al Señor. Que busquemos sin cesar lo que hemos de hacer para su mayor servicio y que lo pongamos en práctica del mejor modo posible, con amor, despojados de todo. Tengamos un sentido muy personal de Dios.

Ésta es la figura y mensaje del Padre Pedro Arrupe nacido en esta Villa de Bilbao hace un siglo.
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Saturday, June 19, 2010

EX-JESUITA GERARD BOUFFARD SU TESTIMONIO Y SU VERDAD


miércoles, enero 07, 2009
EX-JESUITA GERARD BOUFFARD SU TESTIMONIO Y SU VERDAD HOY CRISTIANO LAVADO POR LA SANGRE DE CRISTO

Extracto del Traductor: Un antiguo Obispo de Guatemala afirma que los Jesuitas 'controlan el Vaticano a través del Papa Negro, y son los controladores espirituales del nuevo orden mundial'
«A través de la historia, la Orden Jesuita se ha relacionado con la guerra y el genocidio, siendo expulsada oficialmente de muchos países, incluyendo Francia e Inglaterra. Como los investigadores afirman que los Jesuitas son los verdaderos controladores espirituales del nuevo orden mundial, el autor Phelps también ha pedido el destierro de la orden en EE.UU. Sin embargo, con más de 28 universidades importantes de costa a costa, la orden ha creado un fuerte equilibrio político y financiero aquí, incluyendo el control secreto del Consejo de Relaciones Exteriores y el control de muchos bancos como el Banco de América y del sistema de actividades bancarias de la Reserva Federal, haciendo de la llamada de Phelps para el destierro una tarea improbable si no difícil.»


Confesión No. 16: Antiguo Obispo de Guatemala Dice que los Jesuitas Controlan al Vaticano y Son los Controladores Reales Espirituales del Nuevo Orden Mundial. El Obispo Gerard Bouffard dice que el Jesuita General, Fr. Peter Hans Kolvenbach( HOY EL NUEVO PAPA NEGRO DE LOS JESUITA ESEL ESPAÑOL(OJO ESPAÑOL) ADOLFO NICOLAS, da las órdenes de marcha al Papa. Él también respalda las acusaciones hechas por el último Fr. Alberto Rivera acerca de la malvada Orden Jesuita. El Obispo anterior Gerard Bouffard de Guatemala dijo que el Vaticano es “el verdadero controlador espiritual” de los Illuminati y del nuevo orden mundial, mientras los Jesuitas, a través del Papa Negro, el Jesuita General Fr. Peter Hans Kolvenbach, controlan realmente la jerarquía vaticana y la Iglesia Católica Romana. El Obispo Bouffard, que dejo la Iglesia Romana y ha nacido otra vez a una vida cristiana en Canadá, basó su conclusión después de trabajar seis años como sacerdote del Vaticano, asignado a la tarea de pasar correspondencia diaria, sensible entre el Papa y los líderes de la Orden Jesuita, residía en Borgo Santo Spirito 5 cerca de la Plaza de San Pedro. “Sí, el hombre conocido como el Papa Negro controla todas las decisiones importantes tomadas por el Papa y él a su vez controla a los Illuminati,” dijo el Obispo Bouffard la semana pasada en el programa de radio de Greg Szymanski, “El Diario Investigador”, en www.gcnlive.com donde se pueden oír en su totalidad archivos de declaraciones alarmantes. “Sé esto que esto es verdad puesto que trabajé durante años en el Vaticano y viajé con el Papa Juan Pablo II. El Papa toma sus órdenes se marcha del Papa Negro como también los jesuitas son los líderes del nuevo orden mundial, con la tarea de infiltrar otras religiones y gobiernos del mundo para producir un gobierno mundial fascista y una religión mundial basada en el Satanismo y Lucifer. “La gente no puede imaginarse cuánto mal y cuánta destrucción han causado y causarán ellos mientras que, al mismo tiempo utilizan la cubierta perfecta para ocultarse detrás de los trajes negros y de profesando ser hombres de Dios.” El conocimiento de primera mano del Obispo Bouffard del mal que está al acecho dentro de la jerarquía del Vaticano y particularmente de la Orden Jesuita confirma el testimonio de otros investigadores, incluyendo Bill Hughes, autor de los libros impactantes “El Enemigo Desenmascarado” y “Los Terroristas Secretos”, así como el investigador preeminente de la Orden Jesuita, Eric Jon Phelps, autor de “Los Asesinos del Vaticano”. Además de pintar un cuadro oscuro del Papa Negro en Roma, el Obispo Bouffard afirma que el poder malvado de los Jesuitas se extiende a través del mundo, incluyendo una infiltración sólida en el gobierno de EE.UU., el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) y organizaciones religiosas importantes. El Obispo Bouffard afirma que los Jesuitas actúan como perfectos camaleones, adquiriendo la identidad de Protestantes, Mormones, Bautistas y Judíos con la intención de producir la caída de EE.UU. así como traer el país bajo una religión mundial con base en Jerusalén y bajo el control de su líder, Lucifer. “Sé de primera mano que el Vaticano controla y supervisa todo en Israel con la intención de destruir a los judíos,” dijo el Obispo Bouffard, añadiendo que el verdadero propósito de la Orden Jesuita es orquestar y controlar a todos los líderes del mundo para producir un conflicto mundial importante que destruirá con el tiempo a EE.UU., Oriente Medio e Israel. “Destruyen todo desde dentro y también desean producir la destrucción de la Iglesia Católica, también, para introducir una religión mundial basada en el Satanismo. Esto también se ve en el modo de adoración de los sacerdotes de la manera en la misa, adorando realmente a los muertos. También se ven signos de satanismo en muchos símbolos externos, costumbres y vestiduras exteriores exhibidas por la Iglesia.” Después de su servicio en Roma, el Obispo Bouffard pasó un tiempo en África y Guatemala, elevándose a una posición de poder dentro de la Iglesia. Sin embargo, con este poder religioso vino la afiliación y el ingreso como francmasón, llegando a ser un miembro masónico del grado 37, algo supuestamente desaprobado en la Iglesia Católica Romana puesto que, según la Ley del Canon, la pertenencia a una logia masónica trae la excomunión inmediata. Según el Obispo Bouffard, la Iglesia utiliza a la Francmasonería para llevar a cabo sus planes secretos, ya que muchos otros sacerdotes de alto nivel, obispos, cardenales e incluso papas se han unido a sociedades secretas junto con otros en posiciones de poder en otras religiones y gobiernos, muchos trabajando juntos para impulsar la agenda malvada Illuminati. Y sus declaraciones respalda los informes que emergieron en periódicos italianos y franceses a principios de los años ochenta, informando que más de 150 sacerdotes de alto nivel pertenecen a la Francmasonería, incluyendo la Logia Masónica P2 y otras sociedades secretas. “Finalmente nací otra vez y denuncié a la Iglesia Católica,” dijo el Obispo Bouffard, que ahora es un cristiano practicante siguiendo la palabra de Dios a través de la Biblia. “Debemos rezar siempre para que nuestros líderes denuncien el mal abiertamente y expongan a los Jesuitas por lo que son realmente.” Después de salir de la Iglesia, el Obispo Bouffard también pidió disculpas y pidió su perdón al último sacerdote jesuita Fr. Alberto Rivera. Rivera fue uno de los pocos curas jesuitas con la valentía de exponer las intenciones malvadas de la Compañía de Jesús, presentándose y contando cómo trabajó como uno de los infiltrados de la Orden Jesuita en EE.UU. con un trabajo de infiltración en las iglesias Protestante y Bautista con el propósito de destruirlas desde dentro. “Cuando yo era Obispo y aún leal a la Iglesia, escribí una vez una carta denunciando al Hermano Rivera y abogando por su muerte,” dijo el Obispo Bouffard. “Cuando me di cuenta de la verdad, busqué al Hermano Rivera y pedí su perdón. Nos hicimos buenos amigos y sé que él decía la verdad. Él era un honesto de muchos que también encontraron a Dios. “Sé que los jesuitas trataron de cambiar la verdad, diciendo que él nunca fue sacerdote y destruyendo toda la evidencia que lo respaldaba. Ellos han tratado de hacer lo mismo conmigo, pero Fr. Rivera contaba la verdad indiscutiblemente. Sé eso de hecho e incluso estuve con él varias semanas antes de su muerte. Él sufría terriblemente después de haber sido envenenado con ácido. Como dije, ustedes no pueden imaginar el sufrimiento y la destrucción que ha sido y será ocasionada por los Jesuitas” En un artículo titulado “Alberto: The Big Brou-haw-haw”, un escritor desconocido que siguió la carrera del Obispo Bouffard y su conexión con Fr. Rivera tenía esto para decir, incluyendo la dificultad del Vaticano al tratar de ocultar las acusaciones de Rivera y de Bouffard: “Luego está el testimonio de corroboración proporcionado por Fr. Gerard Bouffard. Él fue un Obispo de alto rango nacido en Quebec, Canadá. Él se elevó desde los niveles más bajos de sus órdenes para hacerse un ayudante durante muchos años de papas tales como Pablo VI y Juan Pablo II. Él se convirtió al protestantismo y afirma que él fue el hombre que recibió la orden de eliminar a Rivera. En un documento titulado “Descubriendo el misterio detrás de los símbolos católicos”, Bouffard muestra una pluma de lujo plateada de oro de 18 quilates que contiene una tinta (invisible) especial que desaparece con la cual las autoridades del Santo Oficio firman documentos de alto secreto. Él afirma “con esta pluma que sostengo, firmé la orden de matar al Doctor Rivera”. ¡Una materia de capa y espada bastante dramática! Su alta posición anterior de alto perfil haría de él un blanco fácil para desacreditarle... Sin embargo el silencio es ensordecedor. “El Vaticano también tiene sus propios problemas de credibilidad para luchar contra él. Desde un contexto histórico, las afirmaciones de Alberto de ser un jesuita trabajando clandestinamente para destruir iglesias protestantes no está tan lejano como podría parecer. Los Jesuitas se crearon en 1.541 por San Ignacio de Loyola para ese mismo propósito (aunque algunos jesuitas discuten esto, naturalmente). Ellos se implicaron en incontables trucos sucios, asesinatos y conspiraciones traicioneras durante su día del heno. La Oficina de la Inquisición fue un crecimiento externo de su misión que dio lugar a la tortura y/o al asesinato de millones de personas inocentes por ‘herejía’. Ese departamento desde entonces se ha vuelto a llamar El Santo Oficio, pero los jesuitas nunca se han incomodado con un cambio de nombre. También es incierto cuánto han cambiado sus metas con el tiempo. Ninguna de las dos organizaciones es muy transparente y ambas sirven a los intereses del Papa. Las malas reputaciones no se olvidan fácilmente. consistencia asombrosa. Ciertamente hay otras conspiraciones que se ha soñado y que son igualmente intensas e intrincadas. La conspiración del asesinato de JFK y la conspiración ovni Majestic 12 vienen primero a la mente. Pero estas conspiraciones se crearon y mejoraron por cientos de personas durante un largo periodo de tiempo.

Greg Szymanski

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Publicado por ELIAS en 19:35
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